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En entrevista con La Tercera, el Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, se pronunció respecto a lo ocurrido el pasado jueves durante la marcha estudiantil, cuando un grupo de encapuchados ingresó a la Iglesia de la Gratitud Nacional y destruyó el Cristo de dicho recinto.

En esa línea, el religioso sostuvo que “estos hechos violentos, que lastimosamente se hacen cada vez más frecuentes, evidencian una crisis de la conciencia nacional”.

Agregó que “las marchas suponen el ejercicio legítimo de un derecho, y no debieran confundirse o terminar con expresiones de violencia. De la misma manera, el uso legítimo de la fuerza pública, no tiene que confundirse con el abuso policial. No perdamos la capacidad de hacer distinciones y evitemos poner a todo el mundo en el mismo saco”.

Consultado sobre las medidas que ha adoptado el movimiento estudiantil para exigir sus demandas, el clérigo precisó que “un propósito bueno, no justifica cualquier método para alcanzarlo. Más allá de la expresión retórica -que en este caso es menos importante-, lo que debiera importarnos es que todos los niños y jóvenes de Chile tengan acceso a una educación de calidad. ‘Todos’, no sólo algunos; ‘una educación de calidad’, no sólo buena para unos y mediocre para otros”.

“Los estudiantes deben ser escuchados, pero también deben escuchar: a sus propias familias, a expertos en educación, a las autoridades, y a los grupos de la sociedad civil, interesados en educar, etc. Así todos podríamos experimentar que Chile y su gente es un país que nos pertenece pero, en la misma medida, el país al que nos debemos”, recalcó.

En relación al conflicto en La Araucanía, precisó que “he conocido a varios dirigentes de la CAM. Con ocasión de la dolorosa experiencia de la huelga de hambre que algunos de ellos mantuvieron en la cárcel El Manzano de Concepción y en otras cárceles de la Región, sostuve largas horas de diálogo con algunos de ellos, especialmente con el señor Héctor LLaitul. Estoy convencido que si reducimos el tema mapuche a un asunto de control policial, tal vez, se podría evitar atentados, pero no se estaría dando respuesta al problema de fondo. Hay una demanda legítima de un pueblo que no ha sido atendida”.

Por otro lado, para el cardenal la discusión en torno al salario ético y la reforma laboral es necesario. “Creo que el tema del salario ético ha sacudido saludablemente el debate nacional. Aunque algunos hayan replicado: ‘pastelero a tus pasteles’, no son pocos los sociólogos, los economistas, los políticos, y sobre todo los mismos trabajadores, que sí, han concordado con esa aspiración, que apunta a una mejora constante de las condiciones de vida de los más pobres. Es tarea de los técnicos trazar los caminos para alcanzar la meta”, puntualizó.