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El diputado representante de Magallanes, Gabriel Boric, se refirió al proyecto de reforma a la educación superior presentado por el Gobierno esta semana y señaló que no hay una voluntad de cambio del gobierno.

“Hay un comportamiento muy errático en el gobierno, porque no tenían unidad política. Lo que significó la candidatura de Bachelet es que era la única persona que podía llevarlos al gobierno de vuelta. La unidad fue en torno a una perspectiva de volver al poder, más que en torno a la convicción de un programa transformador”, dice Boric.

El parlamentario reiteró que se puede avanzar más decididamente en gratuidad universal porque hoy los recursos existen, pero en definitiva no hay una voluntad de cambio del gobierno sobre esa materia. “Nosotros creemos que esos recursos están, pero requieren de transformaciones más profundas en esos ámbitos. Incluso con los recursos que hay hoy creemos que podría haber una mayor decisión del gobierno. Partieron diciendo que la gratuidad universal se concretaría de aquí a seis años, y hoy están hablando de cerca de 30. Esa es una irresponsabilidad del gobierno de no hacerse cargo de lo que ellos mismos comprometen”, señala en entrevista con La Tercera.

Boric, expresidente de la Fech en 2012, dice estar abierto a discutir la gradualidad en función del estado de la economía pero el problema es que el gobierno “no tiene convicción respecto de las virtudes de la gratuidad universal”.

“El hecho de que la educación tenga el potencial de ser un aglutinador social me parece que es una de las principales prioridades que debe asumir el país, porque finalmente de ahí derivan los problemas que tenemos en Chile. ¿Eso significa que no tenemos que gastar en salud o en mejorar el sistema de pensiones? No. Desde ese punto de vista, las prioridades están mal puestas, porque tampoco se está haciendo una reforma sustantiva en salud, más allá de la infraestructura, o se esté pensando en cambiar el sistema de pensiones”, agrega.

Para el parlamentario el problema actual es dónde se están yendo los recursos, señalando que se debe discutir sobre el modelo de desarrollo donde “el gran empresariado genera presiones a través de canales que no son visibles ni democráticos para la mayoría de la sociedad”.

“El gobierno prefirió no incomodar al mundo empresarial y a los que ven un negocio en la educación. Nosotros no vamos a caer en eso. Desgraciadamente, el gobierno al final empuja una reforma que no cumple con las expectativas de quienes venimos dando esta lucha desde hace más de 10 años. En ese sentido, no podemos apoyar cualquier cosa. No porque una reforma se llame reforma va a ser necesariamente buena. Tenemos que discutir la dirección de la misma. Y la que se presentó constituye un perfeccionamiento de un modelo de mercado, más que un cambio en la estructura de este sistema para consagrar el derecho a la educación”, dijo.