Café A1

 

De todos los vicios que existen en este mundo, el café y la cerveza ocupan probablemente el primer lugar en la vida de unos cuantos. Y es que, si eres de los que no pueden vivir sin alguno de ellos o de ambos, entonces deberías saber lo último que estudios científicos y especialistas han dicho respecto del consumo de estas bebidas.

En cuanto a la ingesta de café y según un estudio recientemente publicado por la universidad McGill, la cafeína podría frenar la capacidad de nuestro organismo para recuperarnos de una posible pérdida de audición temporal, lo que en un largo plazo y reiterada costumbre podría terminar por dejarte sordo.

Así, el simple acto de tomar café luego de haber expuesto tus tímpanos a volúmenes muy altos podría colaborar con la sordera. Un fiel ejemplo de lo anterior sería esa taza de cafeína que bebes a la mañana siguiente para revivir luego de un carrete.

Según lo señalado por el doctor Faisal Sawawi, especialista en otorrinolaringología y miembro del Auditory Sciences Laboratory de la universidad McGill, “cuando el oído queda expuesto a un nivel de volumen muy elevado, la capacidad auditiva puede verse reducida de forma transitoria, lo que se denomina cambio temporal del umbral auditivo”. Agrega además que “por lo general, este trastorno es reversible durante las primeras 72 horas posteriores a la exposición, pero si los síntomas persisten, los daños podrían ser permanentes”.

Sin embargo, lo señalado por el estudio no es concluyente, ya que la correlación entre los dos factores –el café y la sordera- ha sido probaba únicamente en conejillos de indias, por lo que queda aún corroborar la hipótesis en humanos.

La cerveza

Por su parte y en cuanto a la cerveza, los datos duros indican que ésta la representa el 36,2% de las bebidas que consumimos en los bares, por lo que habrá desde ya muchos interesados sobre sus efectos en nuestro cuerpo. “Al contener alcohol hace que haya que poner unos límites a su consumo. Estas recomendaciones son diferentes, aunque muy similares, dependiendo de la agencia que la publique, por ejemplo, la recomendación estadounidense es algo más baja que la de la OMS y casi siempre estas recomendaciones son menores para mujeres que para hombres, simplemente porque las mujeres metabolizamos peor el alcohol. Se considera consumo moderado tomarse un par de cañas al día si eres chica, tres si eres un chico. Pero todos los días, es decir, unas 14 cañas por semana. Pero no vale pasar de lunes a jueves a secano y beberse el sábado las 14 cañas del tirón. O peor aún… llevar una vida de abstinencia alcohólica” menciona la doctora en bioquímica e investigadora en el Hospital Universitario de la Paz de Madrid en conversación con VICE.

Otra cosa que a  más de alguno le quita el sueño es si la cerveza realmente engorda. María responde: “Menos el agua, todo engorda… Si engorda o no la cerveza no es lo que más debe preocupar, sino el riesgo cardiovascular, diabetes o daños hepáticos. Lo que comemos con la cerveza varía mucho, desde nada hasta un torrezno… Hay acompañamientos muy saludables (frutos secos, encurtidos, conservas) y otros no tanto (todo tipo de fritangas recalentadas, montaditos chorretosos, etc.)”.

La especialista agrega que “los científicos son muy curiosos y lo estudian todo, incluido si lo que se come con la cerveza es realmente malo. Para ello utilizan un método de lo más sofisticado: mirar las cestas de la compra. En uno de estos estudios realizado en Dinamarca, los investigadores estudiaron 3,5 millones de compras y compararon lo que se llevaban los clientes que compraron vino y los que compraban cerveza. Y concluyeron que los del vino compraban alimentos más saludables (aceitunas, frutas y vegetales, pollo, aceite, queso, leche y carne) que los que compraban cerveza (comida precocinada, azúcar, embutidos, patatas fritas, carne de cerdo, mantequilla o margarina, salchichas, cordero y bebidas azucaradas). En España los datos no indican exactamente lo mismo que en Dinamarca, y al parecer, el consumidor de cerveza moderado y frecuente sigue una dieta saludable dentro del patrón conocido como dieta mediterránea”.

Así, otro dato interesante en cuanto a la bebida alcohólica por excelencia es que contiene xantumol. Según la especialista, “el xantumol es un potente anticancerígeno, que se obtiene del lúpulo. En la cerveza se encuentra en dosis muy bajas y se absorbe muy poquito, por lo que no se puede extrapolar su efecto aislado frente al que se puede esperar por consumir cerveza. En resumidas cuentas, el consumo de alcohol es un arma de doble filo: incluido en un patrón de dieta mediterránea, en el que se consume de manera moderada y regular a base de vino o cerveza es muy beneficioso en múltiples sentidos, incluido emocionalmente. Sin embargo, el abuso de alcohol, bien en cerveza, vino, o cualquier otra bebida es altamente perjudicial (incluido emocionalmente)”, concluye María Tabernero.