marcelo bielsa efe

El Loco es algo más, mucho más, que ese personaje que camina taciturno a paso ligero por la zona de seguridad, que se agacha en una quietud casi de escayola y se yergue como si en vez de playeras calzase dos resortes eléctricos. Marcelo Bielsa es ante todo fe en los principios, en los futbolísticos y en los humanos.

Así es como textualmente describe a Marcelo Bielsa una crónica del diario El País titulada “La cordura del Loco Bielsa”, esto a propósito de la renuncia del rosarino a Lazio de Italia sólo dos días después de haberse comprometido, y a razón del incumplimiento del cuadro romano en cuanto a los fichajes.

El País recorre la trayectoria de Bielsa, y recuerda sus partidas, como la de Chile cuando en una extensa y dolorosa conferencia de prensa afirmó que no confiaba en Sergio Jadue (el tiempo le dio la razón).

“Desconociéndolo, uno pensaría que sus espantadas revelan un personaje caprichoso o caótico o un fuguista profesional (…) Pero la realidad es que Bielsa siempre ha salido por culpa de lo que él ha considerado engaños, promesas incumplidas, desconfianza con los gestores o alteraciones de contrato. Por ahí, el Loco es pura cordura”.

También rememora lo que le sucedió en el Athletic de Bilbao, donde Bielsa fue idolatrado, como en casi todos los lugares donde pasó, como en el caso de Chile.

“En el Athletic pensó que no se cumplía la palabra dada sobre las reformas en las instalaciones y que durante su estancia veraniega en Argentina le tranquilizaron con mentiras piadosas. Fuera o no verdad, él se sintió engañado y ya nada fue lo mismo en Bilbao”.

“De Marsella se marchó porque quisieron alterar a última hora su contrato pactado con el máximo responsable de la entidad para su renovación. Al Lazio ni siquiera ha llegado porque incumplieron la palabra dada en torno a la reconstrucción del equipo”, agrega El País.

El artículo afirma que “Bielsa siempre actuó en conciencia más allá de que sus reacciones puedan parecer o ser iracundas en muchos momentos. Y siempre lo hizo explicando públicamente sus razones, ya sea con conferencias de prensa extensísimas (como en Chile o en Bilbao) o mediante cartas públicas dirigidas a los máximos responsables (como en el Olympique de Marsella o en el Lazio)”.

“El fútbol actual es muy dado a los recovecos, al postureo, a los procesos de ida y vuelta y a las trifulcas cortesanas que transitan a velocidad de vértigo del amor al odio y viceversa. Ese juego no va con Marcelo Bielsa: prefiere estar un año sin entrenar que entrenar un día sintiéndose engañado. Y así será por siempre (…) se le conoce como El Loco Bielsa. ¿Y qué hay más loco que un hombre cuerdo? Por eso fichar al Loco nunca sale gratis”, cierra la publicación escrita por Eduardo Rodrigálvarez.