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Noviembre del 2015 fue el mes más difícil en la vida de María Inés Facuse y Sergio Elías Jadue. Todas las promesas del día de su matrimonio -ocho años atrás-, se estaban poniendo a prueba. “La Nené con el Checho se probaron lealtad incondicional, un compañerismo de disciplina militante. Ella pudo dejarlo solo y no manchar su nombre en Chile. Pero no lo hizo. Porque su vida la habían construido juntos”, reflexiona alguien cercano al matrimonio.

Desde hace varios meses que Jadue, presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) y miembro de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), estaba tramitando su salida de Chile para entregarse a la justicia estadounidense por su participación en la cadena de sobornos de la Copa América, Libertadores y Sudamericana. Sin embargo, tomó la decisión de colaborar con la investigación para no irse preso. Para que eso fuera posible, debía juntar lucas. Muchas lucas.

“La Nené estaba estresada, sabía lo que venía. Empezaron a sacar sus ahorros del banco para los primeros meses que vivirían allá”, cuenta una de las personas que los ayudó con trámites por esos días. La misión era top secret. Si la prensa se enteraba que se iban sin retorno a Estados Unidos, no habría forma que los dirigentes del fútbol chileno lo dejaran abandonar el país.

La primera semana de noviembre, el directorio de la ANFP le pidió a Jadue un paso al costado, para no seguir afectando la imagen de la Asociación. Pero él no aceptó y pidió 30 días. Jaime Baeza quedó como presidente interino y durante dos semanas, intentaron desvincularlo sin éxito.

Por esos días, María Inés Facuse (39) también había cambiado su rutina. Semanas antes sacó a sus hijos de 17 y 5 años del Colegio Árabe, ubicado en Presidente Riesco. Ni ella ni Jadue, dieron explicaciones. Entre los estudiantes, se dijo que estaban mal de salud y luego, que se habían ido de vacaciones. Pero las apoderadas intuyeron que sacar a un hijo que se preparaba para la PSU del colegio, tenía razones mayores.

De su exclusivo departamento ubicado en Vitacura, frente a la Avenida Kennedy, la familia desapareció. Lo mismo del Club Palestino, donde dejaron de ir los fines de semana. Los Jadue-Facuse se estaban reagrupando: en marzo habían vendido su casa en Huechuraba, en agosto una parcela en un condominio en La Cruz y eligieron sus representantes legales para administrar inversiones y propiedades en Chile.

El sábado 14 de noviembre, tuvieron su última cena. Junto a amigos cercanos y familiares del calerano, hicieron una fiesta de despedida en el mismo condominio de su parcela. María Inés organizó todo y recién en ese momento, su círculo de hierro se enteró que se iban a Estados Unidos sin fecha de retorno. “Todos intuían que se iban a ir de Chile, pero nadie pensó que no fuera algo temporal. La noticia nos asombró”, afirma uno de los asistentes.

El 18 de noviembre, mientras Chile perdía 3-0 ante Uruguay en las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018, Sergio Jadue iba camino al aeropuerto a tomar el vuelo LAN 500 a las 22:35 rumbo a Miami. Partía por “vacaciones”, pero sus hijos y María Inés, iban en otro vuelo. Acosado por la prensa, solo balbuceó que se sentía traicionado por los dirigentes. Nadie le creyó. El presidente de la ANFP iba a entregarse a la Fiscal General de Estados Unidos, por ser uno de los acusados por recibir sobornos a cambio de los derechos de la Copa América hasta 2023, triangular dineros a paraísos fiscales y otros delitos. El reinado del Sultán de la ANFP había terminado.

LA NENÉ

La vida de María Inés Facuse es un misterio. La han etiquetado como la mente maquiavélica detrás de Jadue y al mismo tiempo, como la esposa que se enteró de los fraudes de su esposo semanas antes de arrancar de Chile. Al parecer, con la Nené, siempre hay dos versiones de la historia. “En la ANFP hay gente que te dirá que era una santa y otros que le sacarán el cuero por fiestera. La única verdad, es que la Nené era de armas tomar. Con Jadue eran igual de ambiciosos, arribistas y con ansias de poder”, afirma una funcionaria de la Asociación.

– La María Inés es más similar a Jadue de lo que todos creen, porque quienes lo conocen a él, saben que tiene dos caras muy opuestas. Ella es igual y por eso se potencian- afirma Gustavo Huerta, periodista y autor del libro “Jadue, Historia de una Farsa”.

La curiosidad que provoca la vida de María Inés Facuse viene de su propio hermetismo. Su familia, al igual que la de su marido, son descendientes palestinos, sin embargo, no son un clan como los Jadue. Sus dos padres murieron muy jóvenes. Primero su madre a sus 44 años en 1993, con quien nunca tuvo una buena relación, según aseguran cercanos. Luego su padre, de profesión profesor, que murió a los 56 en 1999, en el Hospital Militar cuando ella tenía 22 años.

La Nené solo tiene a una hermana, “la Sol” (Marisol Facuse Zamora), actualmente soltera y que hoy vive en la quinta región. Ambas estudiaron en el colegio Carmen Teresiano de la Reina, y egresaron en 1996 y 1997, respectivamente. “Eran niñitas ejemplares, no puedo creer lo que está ocurriendo”, asegura una funcionaria del colegio que las conoció y hasta hoy las recuerda con cariño.

“Cuando se veían en Calera, parecían bien cercanas”, comenta una funcionaria del Club calerano. Marisol por años tuvo un cibercafé en Cachagua, así que siempre se han mantenido a menos de 100 km de distancia. Gente que conoce hoy a “la Sol”, la describen como una persona reservada, que no habla de su familia y menos de su hermana. “Solo ha dicho que vive en Estados Unidos, pero no se refiere a detalles. Es una mujer muy recelosa de su intimidad”, aseguran sus nuevos vecinos.

Lo mismo dicen en La Calera de María Inés Facuse. A pesar de que varios la recuerdan con un carácter alegre y avasallador, nadie recuerda que hablara de su familia ni menos cómo conoció a Jadue. Hasta el momento, hay dos versiones. La primera asegura que se conocieron poco después de que ella egresara del colegio, mientras estudiaba para técnico jurídico en Santiago. Otros, como Esteban Díaz, gerente de Marketing y Operaciones del Club Unión La Calera, aseguran que se conocieron en Quillota, luego que ella se fuera a esa comuna a trabajar y cuidar a su abuela. “Me comentó que se había venido a la comuna por su abuelita, que estaba enferma. La acompañé a dejarle medicamentos y alimentación varias veces. Siempre estaba preocupada por ella. Porque en realidad, ella odiaba La Calera”, afirma.

Según esta última versión, María Inés, fanática de la Universidad de Chile, desde chica le gustó el ambiente futbolístico. Por eso habría conocido a Sergio Jadue viendo un partido de Unión La Calera y tiempo después, iniciaron una relación. Ambos compartían la misma ambición: lograr poder en el negocio que más les apasionaba en la vida, el fútbol.

LA CORPORACIÓN JADUE-FACUSE

Jadue vivió y creció en La Calera. Vecinos y comerciantes que lo conocen desde pequeño, no pueden evitar contar anécdotas cada vez que alguien les pregunta por el expresidente de la ANFP. Más de uno recuerda que cuando era pequeño, le gustaba pasearse disfrazado del Doctor Chapatín y del Chapulín Colorado. “Todos pensaban que le faltaba un palo pal puente”, afirma una comerciante cercana a la familia.

Creció sin su padre y bajo el alero de su madre, quien desde chico le inculcó amar sus raíces árabes. Es por eso, que el Checho era hincha apasionado del club que fundó su abuelo, José Jadue, junto a la familia Chahuán. Ambas familias siempre tuvieron roces por temas comerciales. “Jadue siempre tuvo la intención a aspirar a más. Odiaba ser mal visto por los Chahuán, él quería ser el líder de la elite local”, afirma una funcionaria del club.

Los dirigentes de Unión La Calera son el sinónimo del poder en la ciudad. El Club de Toby se reunía los martes en un restaurant a discutir de fútbol y política. La primera meta del Checho, era ser parte de ese selecto grupo. Pero tras varios intentos, no lo había logrado. Su pareja, María Inés, le ayudaría a abrirse paso: “La María Inés tenía encanto, era sociable y con mucha personalidad. Los dirigentes le prestaron atención y por ende, a Jadue”, afirma un dirigente del club calerano.

El 2007 fue su año de la suerte. Se casó el 16 de marzo con María Inés en Quillota, con separación total de bienes. Unión La Calera se transformó en sociedad anónima y se conformó la Corporación Club de Deportes La Calera, que los ayudaría obtener beneficios económicos, como el cobro de parquímetros. Los dirigentes, con el fin de aportar al recambio, decidieron apuntar a nuevas generaciones para presidir la corporación. Jadue, que estaba en el lugar y momento correcto, se quedó con el puesto.

La Corporación empoderó al matrimonio Jadue-Facuse. Juntos, el como presidente y ella como Administradora, mandaron con mano firme. Ese trabajo, le llegó del cielo a la Nené, que ya se sentía ahogada en La Calera. “Odiaba la ciudad, no le gustaba el centro ni la gente. No tenía amigas acá, solo el círculo de Jadue. Ella amaba la comunidad árabe, pero más de una vez la escuché decir que en La Calera había mucho turco picante”, afirma Fidel Espinoza, supervisor de parquímetros que trabajó con ella.

María Inés tuvo hasta 20 personas bajo su cargo y entre las personas que trabajaron con ella, se ganó fanáticos y enemigos. “Era una buena jefa. Nos hacía unas fiestas de funcionarios grandes, donde podíamos comer de todo en Fiestas Patrias. Muy preocupada”, afirma una empleada de esos años. Fidel Espinoza, quien todavía es supervisor de parquímetros en La Calera, la recuerda como la jefa más trabajólica que ha tenido: “Trabajaba con Sergio de lunes a lunes. No tenía aires de grandeza, de hecho trabajábamos todos en una oficina chica, porque no daba para más”, afirma.

Pero Fidel también recuerda que varias veces María Inés perdió los estribos con sus trabajadoras. “Si una plata no cuadraba, agarraba a las parquímetro a chuchá limpia. Era mujer de hierro, le cuidaba con garras la plata a Sergio. Más de una vez, hizo llorar a trabajadoras envueltas en irregularidades”, cuenta Fidel.

Con su marido como presidente, la Nené también se fue empoderando. Se hizo cargo de “La casa del Jugador”, residencia donde vivían jóvenes con proyección para el club. “Esa pega era importante, ella se hacía cargo del futuro del club alimentando bien a los cabros. Se preocupaba de todos los detalles para que estuvieran lo más cómodos posible” afirma Esteban Díaz, gerente de Marketing y Operaciones del club Unión La Calera.

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Mientras la Nené pavimentaba el camino ganando confianza de los funcionarios y dirigentes, Jadue seguía ascendiendo. Dos años después, el 2009, logró quedarse con la presidencia del club. Tenía 27 años. “La María Inés no podía más de felicidad. Estaban logrando sus metas. Más de una vez aseguró que juntos tenían grandes planes y que llevarían al club a la gloria”, cuenta Fidel.

Un año después, a mediados del 2010, La Calera vivía uno de sus mejores momentos futbolísticos. Aprovechando su racha, Jadue empezó a viajar cada vez más seguido a la ANFP de Harold Mayne Nicholls para hacerse conocido y codearse con los presidentes de los Clubes más grandes. Fue en esa época que María Inés, puso una denuncia por violencia intrafamiliar en su contra en el Tribunal de Garantía de Quillota. Había quedado con lesiones leves luego que Jadue le pegara tras una discusión. En ese momento, el conflicto no salió a la luz pública.

El 5 de diciembre de ese año, su club volvió a primera división. El matrimonio Jadue-Facuse se había ganado un espacio en la historia de la ciudad y con eso, una lealtad que los caleranos hasta hoy, mantienen intacta.

LA ANFP

El 14 de enero del 2011, Sergio Jadue (31), asumió la presidencia de la ANFP y nadie parecía entender nada. El candidato oficial, Jorge Segovia, que encabezó la lista opositora a Mayne-Nicholls, quedó inhabilitado de asumir la presidencia por conflicto de interés. El resto de la directiva tenía el mismo problema y nuevamente Jadue, se salía con la suya por estar en el lugar y tiempo correcto.

Pero sus primeros meses como líder del fútbol chileno fueron un terremoto. La denuncia por violencia intrafamiliar salió rápidamente a la luz y autoridades políticas de todos los sectores se oponían a su nombramiento. Jadue, a pesar de que los antecedentes estaban en el tribunal, negó las acusaciones.

Durante esos meses, según cuentan en la ANFP, los Jadue-Facuse montaron un show para demostrar que eran un matrimonio unido. “Se paseaban de la mano, se sacaban fotos abrazados, salían juntos para que los periodistas los vieran”, afirma una funcionaria.

Rápidamente, la vida de María Inés y Sergio Jadue empezó a mutar. Se compraron una casa en Huechuraba y un Audi usado de 1998, avaluado en 13 millones de pesos. La Nené empezó a hacerse conocida entre los funcionarios, aunque era imposible que pasara desapercibida. “El pelo rubio, los tacos, animal print y short mínimos eran su look para la pega”, cuenta una funcionaria. Y agrega: “Una de las cosas que más me llamó la atención aparte de su gusto extravagante para vestirse, fue una cartera Louis Vuitton gigante que empezó a llevar poco tiempo después. Nunca supe si era original, pero sí lo era, valía al menos un millón”, afirma.

Formar redes con los administrativos de la Asociación se transformó en la jugada de la Nené. Empezó a almorzar en el casino y a acercarse a los periodistas y relacionadores públicos. Rápidamente se dio cuenta que no había un área de Responsabilidad social y transformó en su meta crearla y hacerse cargo ad honorem. Para eso, ocupó una pequeña oficina –que antiguamente correspondía al balcón del Consejo de Presidentes- e instaló una mesa, dos sillas y una planta. “A ella le importaba que no la vieran como una mina ostentosa, a pesar que al poco tiempo empezó a llegar en una camioneta gigante a la oficina y entraba como si nada a cualquier reunión que tuviera Jadue. Le importaba sentirse el puente entre la dirigencia y los trabajadores de medio pelo”, cuenta un exfuncionario de la ANFP.

En ese puesto María Inés se hizo cargo de varios trabajos con la Fundación Deportistas por un Sueño, organizó visitas de escuelas de fútbol a la sede de Quilín, organizó las fiestas para funcionarios y además se asoció con la Teletón.

EL APOGEO Y CAÍDA

El poder que fue agarrando María Inés Facuse en la ANFP empezó a mediados del 2013, a llamar la atención de los funcionarios. Ella había sido la gestora de al menos seis contrataciones en menos de dos años: Harry Silva, dueño de la empresa H13 que mantiene y realiza el contenido de la página de la ANFP por cinco millones de pesos mensuales y con quién la relación profesional culminó en varios rumores de acoso sexual. “Se comentó en la oficina que él reclamó por negarse a hacer algo ilegal y la Nené se transformó en su peor pesadilla. Lo acosó, le tenía miedo”, cuentan dentro de la Asociación. También gestionó la contratación de dos amigas suyas como administrativas, un productor de eventos para las celebraciones del personal, al arquitecto Leonidas Lautari y su hijo Rodrigo, para hacer remodelaciones por más de 200 millones de pesos en la sede de Quilín.

Sergio Jadue también estaba empoderado en su trono. En el 2014 la prensa era suya con la contratación de Jorge Sampaoli y tenía buena relación con el gobierno de Michelle Bachelet. Había logrado contactos con la FIFA y logró su sueño de formar parte del directorio de la Conmebol. También estaba feliz por su cambio de imagen, bajó 26 kilos gracias a una cirugía plástica y el ojo vigilante de la Nené en sus comidas.

El matrimonio también aprovechaba de viajar juntos cada vez que podían con las platas de la Asociación. En plenas eliminatorias para el Mundial de Brasil, la comitiva de la ANFP llegó a Puerto La Cruz para enfrentar a Venezuela. María Inés Facuse, como siempre, acompañaba a Jadue con sus hijos a todos los partidos que podía. La noche tras el encuentro, la comitiva y la prensa se fueron a una discoteque. En plena madrugada, la Nené –según algunos testigos en estado de ebriedad increpó a los periodistas a garabato limpio: “Dejen de escribir tantas huevás sobre mi esposo. Para que sepan yo soy María Inés, la esposa de Sergio Jadue”. Los periodistas, atónitos, no le respondieron nada. Minutos después, una empleada de la ANFP que cumplía funciones de ser su asistente, se la llevó del lugar. Entre los periodistas, hasta hoy, el episodio es comentario obligado.

La Copa del Mundo de Brasil también fue un lujazo más para la Nené y su familia. Ella utilizó, a su disposición, el avión de Australis –arrendado solo para el equipo de avanzada- para trasladarse a Buzios entre partidos del certamen.

El desfalco de la ANFP durante todo el periodo de Sergio Jadue fue expuesto hace pocos días, con la filtración total de la auditoría. El 25 de mayo de este año, Arturo Salah como nuevo presidente del fútbol chileno le hizo un guiño al fiscal Gajardo y aseguró que en la ANFP, “había una organización para delinquir y defraudar”.

Las cifras del debacle eran abrumadoras: En el reinado de Jadue y sus secuaces, la ANFP perdió 9.900.000 millones de pesos. En este monto figuran los préstamos irregulares a los clubes más grandes del país, el pago a un buffet de abogados para su defensa en Estados Unidos, aumentos de sueldo injustificados, asesorías millonarias sin justificar y decenas de cheques perdidos.

En los últimos antecedentes que indaga la investigación del Ministerio Público contra Sergio Jadue, por evasión de impuestos de más de 383 millones de pesos, está la declaración del exchofer del calerano. Aseguró que el presidente de la ANFP le pidió trasladar en tres oportunidades, decenas de millones de pesos en una mochila negra. En total, habría trasladado 90 millones de pesos desde un domicilio en particular en Las Condes, presuntamente ligado a otro dirigente de la Asociación.

Una fuente que hoy colabora con la investigación, se atreve a dimensionar las consecuencias del imperio Jadue-Facuse: “Los que seguimos en la ANFP y trabajamos con Jadue, nos falta mucho por decir. Él y la María Inés eran como El Sultán y Hurrem, y tenían un séquito de otros dirigentes chupando dinero bajo su alero. No digo que ella se robó plata, pero era su compañera. La testigo ocular más importante de todo el desfalco”.