prostitutas

Oihane Zuria se llama la escort que entrevista Vice España, y que responde aquellas preguntas que todos se han hecho respecto de este oficio, y que muy pocos han tenido la oportunidad de formular, como si le dan ganas de tener sexo sin cobrar, si lo hace con la regla, o cuán seguido se topa con gente que le desagrada

“Depende del día. Lo mismo que a veces cuando termino de hacer un encargo de ilustración no me apetece nada pintar mis propios personajes”, responde la mujer que es ilustradora de vocación, consultada por si le dan ganas de mantener un encuentro íntimo después de haber trabajado.

Zuria cuenta que cuando está con la regla aprovecha esos días para un descanso, aunque a veces se da tiempo para citas sólo de acompañante. “Tengo la suerte de que la regla no me duele y puedo estar perfectamente acompañando a alguien sin ninguna mueca de dolor. Pero nunca me gustó tener sexo con la regla así que lo aplico y no lo hago ni personal ni profesionalmente”.

Respecto de la experiencia adquirida como trabajadora sexual, confiesa que “he descubierto fetiches curiosos (inflar y explotar globos, hacer pompas de chicle vestida de látex, usar una máscara veneciana, vestir al cliente de bebé…) pero no son algo habitual. La mayoría de la gente disfruta sencillamente con sexo oral y penetración. No tiene un gran misterio, todos acabamos siendo muy parecidos”.

También cuenta que nunca atiende a nadie que no esté debidamente aseado. “Es lo mismo que si fuera a mantener una relación con alguien sin cobrar porque me apetece, no voy a follar con esa persona si huele mal y hace que a mí no me apetezca”.

“Busco gente con la que sea fácil generar un ambiente cómodo para ambos. Hay gente a la que le atrae la naturalidad y la sencillez. Me fascina la inteligencia, aprender cosas nuevas, escuchar a gente que ha vivido un montón de experiencias. Me siento como una esponja con muchos de ellos, adquiriendo nuevos conocimientos. Supongo que es eso, el ofrecimiento de sexo mental más que sexo físico”, agrega.

Ante la pregunta de cajón si por una exorbitante suma de dinero dejaría la prostitución, resuelve: “Es curioso que no la suelo ver en otras profesiones, casi siempre cae en la nuestra. Parece haber un concepto extendido sobre que tu trabajo solo puede o encantarte o ser horrible, sin término medio. ¿Lo dejaría por un millón? Sí. ¿Eso hace que sea tremendamente horrible? No”.

“Pregúntale lo mismo a un oficinista. Sorpresa, seguro que él también. Sin embargo yo me llevaría la coletilla de “ah, lo haces solo por dinero”. ¡Anda! Ahora todos curramos por altruismo, no te jode. Nadie pone en duda que el oficinista también vaya allí por dinero, pero de mí se asume que hacerlo por dinero “es porque sufro”. Todos trabajamos para ganarnos la vida, simplemente entre la oferta existente, para mí ésta es la más interesante por ahora”, complementa.

¿Qué te parece que puta se utilice como insulto? le consultan

“Me parece mal como mujer, no como puta. Como puta nos lo hemos apropiado como hicieron los gays de “maricón” y me parece perfecto. Es una manera de enfrentar el insulto con un “y que?”. Profesionalmente no deja de ser una abreviatura de prostituta”, contesta.

Para cerrar, las preguntas son si se puede tener una pareja estable con este trabajo y si disfruta los besos de los clientes. “Se puede. No es un trabajo habitual, tiene sus cosas con las que es difícil lidiar, pero hay gente que puede hacerlo perfectamente”, dice sobre lo primero, mientras que sobre los ósculos afirma que “al igual que en otras relaciones personales, el disfrute siempre acaba dependiendo de las dos personas”.

Alicia Vial (22), la prostituta transexual del barrio alto: “Yo soy elegante, mi clientela es gente de bien” – The Clinic Online