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-¿Qué impacto tuvo en la matriz energética que no se concretara Hidroaysén? Actualmente el 80% de la energía es Hidrocarburos.
Estamos viviendo en el sector la transformación económica más importante que ha habido en nuestra base productiva. Mucho tiempo sufrimos porque teníamos el riesgo del apagón o del racionamiento. Sufrimos hasta hoy con la realidad de tener las cuentas de luz más altas de América Latina y también la concentración del mercado, porque el 80% de la generación eléctrica en el SIC (Sistema Interconectado Central) radica en tres empresas. Desde mayo de 2014, con el lanzamiento de la agenda de energía, hemos vivido un proceso no sólo de transformación económica, sino de mutación, en su concepto biológico: cambio en la estructura de los cromosomas. Eso es gracias a un equipo que se ha atrevido a hacer las cosas. Tenemos siete leyes que hemos cambiado en este gobierno. Hay cinco que están promulgadas, entre ellas la equidad tarifaria. Esto es lo que Joseph Schumpeter en su libro Capitalismo, Socialismo y Democracia define como disrupción y cambio en las leyes de competencia, porque para cambiar la matriz que usted dice hubo que traer nuevos actores. Y entre otras decisiones, el Comité de Ministros estimó, cuando se iniciaba el Gobierno, que con las reclamaciones que había, Hidroaysén no era viable.

-Usted antes de asumir dijo que el proyecto no estaba muerto. Posteriormente, votó en contra de su ejecución.
Claro porque yo soy ministro y debía expresar mi opinión ahí, de otro modo me inhabilitaba. Yo fui extremadamente cuidadoso, porque cuando la Presidenta anunció los ministros en el Hotel San Francisco, la primera pregunta de los periodistas fue qué pasaba con Hidroaysén.

-¿Cómo se vincula su rol ministerial de una cartera técnica con la política? Se lo pregunto porque en su ministerio se concentra mucho poder.
La Presidenta me pidió que asumiera porque los empresarios le habían manifestado que este sector era el principal obstáculo para el desarrollo productivo y empresarial. Me dijo que ella tenía mucha confianza en que podía asumir esto. Yo pensé que era muy técnico, pero la gente en la calle me hablaba de la cuenta de la luz, entonces me di cuenta que era muy social.

-Un 30% ha subido la cuenta en los últimos 6 años.
30% han subido y dependemos mucho de afuera porque aquí no hay petróleo, por ejemplo. Pero bueno, la Presidenta me dijo que en los primeros 100 días ella quería una Agenda de Energía y eso fue un desafío político de diálogo, de conversación. Este sector está muy estudiado a nivel académico, entonces había que definir la hoja de ruta, plazos e instrumentos. Terminamos conversando esto en el ex Congreso con empresarios, dirigentes sociales, ambientales, políticos.

-Hay en eso una forma de trabajar, porque las críticas a este gobierno se concentran precisamente en la falta de diálogo para sacar adelante los proyectos.
Hay que ser justos, porque esta es la transformación económica más importante y ha sido en este gobierno. Yo soy parte de este Gobierno, por lo tanto es importante destacar esta experiencia. Hemos aprendido que en este Chile informado, con redes sociales, donde la gente opina, no se puede hacer políticas públicas sin participación. No podemos diseñar políticas públicas con expertos sin abrir las puertas al diálogo. La base del éxito de esta política es que partió con la agenda de energía que fue participativa, de diálogo y de mucha política. Siempre me acuerdo de Clodomiro Almeyda. En dictadura, uno iba a reuniones con gente del partido y volvía y le contaba “no, la gente no está muy de acuerdo con esto”. Y él decía, “hay que hablar más con los compañeros”. Insistía en eso. Esto del diálogo no puede tomarse a la rápida, porque es fundamental para el éxito. Lo otro es la formación de equipos. El nuestro es muy potente. A este grupo lo he llamado los hijos de Becas Chile: gente que viene de regiones, de liceos, que se perfeccionó afuera. Ellos y el diálogo han sido fundamentales.

Pero también los gobiernos deben tomar decisiones que no son populares. La comunidad se opuso a Hidroaysén y el proyecto no se realizó. La gente fue contraria a Río Cuervo y, sin embargo, se va a concretar. La vía judicial es la que se usa finalmente para paralizar estas iniciativas.
Hay que tener cuidado en repetir conceptos que ya no son verdad. Hace cinco años la judicialización era real. Hoy no hay ningún proyecto detenido por un fallo judicial y energía es hoy el número uno de inversión en Chile. Cuando llegamos al Gobierno, había 25 centrales en construcción, hoy hay 54; hemos duplicado el número de megawatts en construcción. Estamos construyendo 2 mil 500 kilómetros de línea de transmisión. Hemos generado esta licitación a la que incluso Al Gore hizo referencia. Entonces tenemos que entender que la agenda se construye con estrategia de Estado y por una empresa privada que entiende que para sacar adelante un proyecto ya no basta con tener buenos ingenieros o abogados ambientalistas, sino que hace falta buena gestión social. Eso significa una llegada temprana a las comunidades, terminar con la asimetría en la información, donde el titular sabe todo y la gente nada, hay que superar esa brecha. Y las comunidades también tienen que hacer su aporte en esto, porque todo el mundo quiere que baje la cuenta de la luz, es lo que escucho en regiones los jueves y viernes cuando voy de gira. Entonces la gente quiere cuentas más baratas y quiere energía limpia, y por eso deben entender también que esto se hace por el bien común. Lo que debe pasar es que ese proyecto que se instala ahí ayude al desarrollo local, de qué modo se asocia el desarrollo energético al desarrollo comunal.

-¿Cómo ha visto a la clase empresarial en este escenario?
A mí los empresarios no me pasan gato por liebre y ese es un punto de partida importante. En mi sector dijimos que era una imperfección del mercado que la concentración de energía esté en tres empresas y nosotros tenemos a ENAP y vamos a ir a licitar vía ENAP. Crearon fantasmas por el Estado-empresario. Y al final quedó claro que los mercados son buenos cuando funcionan, generando competencia, y un caso muy claro es este. Al principio hubo temores por la competencia, pero nadie desarrolla musculatura mirando como otros levantan pesas. Y mi conclusión es que el Estado puede y, en este caso, el Estado pudo diseñar políticas públicas que permitieron que el precio de las licitaciones que era de US$129 por megawatts hora cuando la Presidenta asumió, hoy día esté en US$47 dólares. Es decir, la Presidenta ha bajado en 63% el precio de las licitaciones.

POLÍTICA VS MUNDO PRIVADO
-¿Le ha gustado ser ministro?
Sí. El lunes invité a mi equipo, con mi billetera, a comer, y conversamos de todo. Me siento orgulloso de tener un equipo motivado, que está cumpliendo las promesas. Todo el mundo habla de la falta de confianza, y nosotros estamos contribuyendo a recuperar la confianza cumpliendo las promesas.

-¿No volvería entonces al mundo privado?
Lo que trato es de tener foco, no distraerme con otras cosas. No me distraigo pensando en qué voy a hacer si la Presidenta me pide la renuncia o si me deja, como me encantaría, hasta el 11 de marzo de 2018.

¿Pero le gusta la política?
Vengo de una familia de larga tradición política y mi padre y mi madre me enseñaron a respetar y a creer en la política, a que esta es una actividad noble, de servicio, de la que no se busca usufructuar. Esta fue mi primera experiencia a cargo de un ministerio, antes fue la vicepresidencia de operaciones de Codelco. Siempre he mantenido una sensibilidad política que yo creo que es bien importante, porque hoy la sociedad no está para ser gestionada por tecnócratas. Necesitamos buenos técnicos con sensibilidad política. En nuestra área es clave para construir legitimidad social. Eso va desde el lenguaje, aquí ya se ha dicho que está prohibido hablar en búlgaro, que es el idioma oficial de los ingenieros eléctricos. Hoy estamos tratando de usar un lenguaje que nos acerque a la gente, porque ya no queremos ser el ministerio de las turbinas y las torres, queremos ser el ministerio de la electrificación de 20 mil hogares, el que construye techos solares en escuelas y hospitales.

-Usted habla de la construcción de confianzas, pero la confianza se ha quebrado por la actuación de los políticos. La gente no sabía cómo se financiaban las campañas y cuando se conoce que las empresas acudían a mecanismos no legales, hay una negación inicial. Posteriormente, el caso Caval evidencia cómo funcionan las influencias en el país. ¿Qué crítica le hace usted a como se han manejado estos casos?
Se le ha hecho un profundo daño a la relación de la ciudadanía con los políticos y la política. Ese daño es severo y no se va a terminar en este gobierno. Nos va a acompañar un rato y mientras más nos demoremos en enfrentar las cosas con la verdad, más tiempo va a tomar recuperar la confianza de la ciudadanía. Me preocupa el marasmo que hoy tenemos y el inmovilismo, porque a partir de la comisión Engel, el Gobierno ha hecho un tremendo esfuerzo legislativo, sin embargo falta mucho. Me interpreta mucho la entrevista que leí la semana pasada a Alejandro Goic, cuando dice tengamos cuidado porque esto sin política se nos puede ir para caciques, cantantes, militares. Eso sería dramático. La sociedad nos tiene que ayudar a tener buenos políticos al participar en las elecciones y elegir a quienes representan los valores que queremos en la relación de dinero y política.

Pero faltó reconocer en su minuto que el financiamiento de la política se hacía mal, porque al principio se intentó decir “yo presentaba trabajos y me pagaban por esos trabajos”. Esos trabajos no existían, era mentira. Además del error inicial, está la mentira posterior, que contribuye al desprestigio.
No sé si mentira, pero efectivamente creo que faltó asumir y aceptar que la verdad es el antídoto para enfrentar el momento que vivimos y creo que es importante que así se haga. La justicia está haciendo su trabajo, existen investigaciones y al final vamos a tener un país mejor. Soy optimista en eso, creo que nosotros como país hoy día nos vemos probablemente en un Estado un poco acongojado y con poca claridad, pero con el tiempo vamos a salir de este problema fortalecidos. Porque vamos a tener una relación de la política y el dinero más transparente y vamos a introducir mejores prácticas. Lo que teníamos en definitiva eran malas prácticas y ya está comprobado cómo la ciudadanía nos trata.

-Cuando habla que los políticos son importantes para un país, se da cuenta también que ese Chile de los 90 que se dividía entre la Concertación y la derecha ya no existe, que hoy hay más actores que deben tomarse en cuenta.
Tengo absoluta conciencia porque además será un legado de la Presidenta Bachelet. Fue en este gobierno que se cambió el sistema binominal y esta elección que estamos viendo hoy, la municipal, con un sistema que ya no es binominal, irá creando las bases de lo que serán las parlamentarias y las presidenciales. Recorro Chile y veo la cantidad de candidatos a alcalde en las comunas, cuesta encontrar una comuna con menos de 30 candidatos a concejales. Por lo mismo es que no estamos frente a una crisis institucional, porque las instituciones están funcionando.

-¿No coincide en eso con el análisis de Lagos?
He visto que el presidente Lagos ha aclarado su opinión sobre esto y me parece que cada día estamos de acuerdo más en que las instituciones en el país están funcionando y que este periodo eleccionario que vamos a vivir ahora en 55 días más y el periodo del próximo año, nos muestra que estamos en un calendario institucional sumamente claro.

30 SEGUNDOS
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-Usted habla que hoy se han cumplido las promesas en Energía, se aprobó el fin al binominal, entre otras cosas. ¿Cree que el 15 por ciento de apoyo hoy día se debe al caso Caval?
No soy encuestólogo ni soy experto en estos temas…

-Pero usted es político…
Lo que yo recojo de esto es que la presidenta salió elegida con un porcentaje muy alto y tenía en las encuestas un apoyo que fue cayendo durante el 2014 y tuvo una fuerte caída adicional en el verano de 2015 y después nos ha costado recuperarnos. Con relación a esto, como no tenemos elecciones todos los días ni plebiscitos, porque no estamos en Suiza, nosotros también tenemos nuestras propias herramientas, tenemos reuniones, seminarios y las encuestas y hoy día tal vez lo que más importa es que nuestra coalición se ordene. Creo que lo que está castigando al gobierno es que ven a nuestra coalición desordenada y el país asume que el que gobierna es el que ordena. Da la impresión que como coalición tenemos un déficit y que la opinión pública lo está cobrando. La opinión pública nos quiere ver ordenados, más orientados a hacer una buena gestión de los temas que le preocupan a la ciudadanía. La presidenta ha sido muy clara con nosotros los ministros, ella ha señalado muy fuerte lo que quiere, que nosotros mejoremos la gestión y eso se hace desde Arica a Punta Arenas.

-¿Eso implica hacer ajustes cuando no están funcionando las carteras? Porque el Ejecutivo no ha hecho ajustes hace mucho tiempo.
Ese es un tema de resorte de la presidenta. Yo le puedo decir que escucho esos comentarios y estoy trabajando al cien por ciento.

-¿Usted proyecta a la Nueva Mayoría? Y si es así, ¿la proyecta con el Partido Comunista?
Soy ministro de este gobierno y este gobierno tiene una coalición y la coalición que tiene es la Nueva Mayoría y yo creo que es muy importante que sea exitosa. El último año de gobierno es muy importante, porque es el año cuando uno comienza a cerrar y a poner la impronta de lo que fue el signo del gobierno y me parece sumamente importante hacer todos los mayores esfuerzos para que tengamos un último año de gobierno donde mostremos buena gestión, foco, prioridades y buena ejecución con nuestras coalición más ordenada.

-Y ese último año es complicado con las elecciones municipales encima. En la práctica, el gobierno ya se acabó.
Para nada. Mire, eso no es así porque estamos en una realidad en Chile que los gobiernos duran cuatro años y sin reelección, imagínese que con la teoría del pato cojo, vamos a terminar en gobiernos de tres años. Como gobierno necesitamos entender que hacemos gobierno pensando que esto es una posta, con el concepto de que aquí vamos a ir avanzando en una cierta dirección, en que no vamos hacer todo en un periodo de cuatro años, pero que sí vamos a dejar las cosas bien encauzadas para que el país siga progresando con el gobierno siguiente. A mí me parece sumamente importante como gobierno y en lo personal, que el último año debe ser un año donde pongamos más energía en lo que tenemos que hacer y al final podamos cerrar este gobierno con un legado que marque que aquí se hicieron cosas fundamentales para el país.

-Usted hace un rato dijo que su proyección era ser ministro de Energía y ojalá terminar en ese cargo. No quiso responder qué hará en el futuro. ¿Le gusta más el Ejecutivo o el Parlamento?
Yo no tengo considerado ir al Parlamento. Usted me está pidiendo respuestas claras: yo voy a quedarme en este cargo mientras cuente con la confianza de la presidenta y mi mayor deseo es ser su ministro de energía hasta el 11 de marzo de 2018.

-¿Pero le gusta más el Ejecutivo, le gusta más gobernar?
Yo tengo claro que a mi la presidenta me invitó a ser ministro de Energía y yo acepté ese cargo en 30 segundos y estoy muy contento de haberlo aceptado. Yo estoy convencido que Energía va a ser una parte importante del legado de la presidenta y lo que tenemos que hacer en Energía en los próximos 18 meses es mucho.

-A La Moneda no se iría…
No lo tengo en mis planes…

¿Tardaría 30 segundos en decirle que no a la presidenta?¿Le puede decir que no?
Mi plan es no distraerme con esos cantos de sirena que se hablan en los medios.

Cuando habla de permanecer en el servicio público, ¿desde qué rol se perfila?
La verdad es que ya con 65 años de edad, estoy en la categoría de alguien que… Nunca en mi pasado personal he planificado tanto mi vida. Nunca pensé que me iba a llamar el presidente Aylwin para entrar a Codelco, nunca pensé que iba a vivir 10 años fuera de Chile. No soy de las personas que tengo mi vida personal muy planificada, más bien estoy en la idea de que el mundo de hoy es tan impredecible, es tan volátil, que tener demasiado plan a uno lo distorsiona y no le permite cumplir con las responsabilidades que tiene. Y ya habrá definiciones para ver qué hago después.