Junaeb
Un paso clave en la indagatoria que lleva adelante la Fiscalía de Alta Complejidad a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) se dará este mes cuando se proceda a formalizar por fraude al fisco al exdirector de la entidad, José Miguel Serrano.

Así lo confirmaron a The Clinic Online altas fuentes de la investigación que aseguran que se espera que el DC declare en los próximos días ante el Ministerio Público, pero que la convicción de la entidad, dado los antecedentes que constan en el expediente, es que no hay explicación racional para el sobreprecio de más de $5 mil millones en los tratos directos con las empresas Hendaya S.A. y Verfrutti S.A., que se adjudicaron en 2015 la repartición en las regiones del Bío Bío y Aysén de 185 mil raciones diarias de desayunos y almuerzos que antes entregaba Ferbas S.A, compañía a la que se terminó el contrato en la misma fecha por “incumplimiento y abandono” de sus obligaciones.

El negocio en total suma $ 25 mil millones y ha sido cuestionado tanto por Contraloría como por la actual administración de Junaeb.

Hace un tiempo, además, la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados solicitó a la Junta el acta de la reunión en que se evaluó -tras descartar discrecionalmente a otras compañías- la situación financiera de las empresas Hendaya y Verfrutti. La respuesta del actual director, Cristóbal Acevedo, fue que “no ha sido posible encontrar la mencionada acta a la fecha”, es decir, el documento en cuestión no existe.

LOS TESTIMONIOS CONTRA SERRANO
Junto a las cifras que revelan que en el trato directo de Serrano en 2015, el Fisco fue perjudicado en más de $5 mil millones, en la carpeta constan una serie de testimonios de exfuncionarios que apuntan al interés directo que el otrora mandamás del organismo habría tenido en el cierre de estos contratos.

Sebastián Pérez Torrejón, exdirector jurídico de la Junaeb adujo que Serrano era “muy partidario principalmente de Verfrutti” y afirma que el exdirector pidió ser entendido en sus decisiones “ya que su nombramiento era político”.

Según el personero, frente a los reparos de entregar unidades territoriales a las empresas más costosas, Serrano adujo que “al menos en una unidad territorial, y como él en definitiva decidía, dejaría Verfrutti”.

Oscar Soto Riveros, quien oficiaba como coordinador General de Junaeb hasta junio de 2015 y -que según la página de transparencia del Congreso hoy es asesor de la diputada Yasna Provoste- aseveró que Verfrutti entregó un documento fuera de plazo, pese a lo cual, Serrano decidió incluir a la compañía en el trato directo.

“Frente a eso le señalé mi parecer al Director, en orden a que el plazo referido se había cumplido y que ya no era posible permitir agregar un documento adicional fuera de plazo, lo cual también se le manifestó a Sebastián (Pérez), sin embargo de todas formas lo hicieron”, asegura.

Según Soto, “antes de salir de vacaciones, el 23 de enero de 2015, el señor Serrano, y en todo este proceso de licitaciones, en dos oportunidades me señaló, en su oficina, que a él lo habían llamado y que debíamos hacer todo lo posible por apoyar a Verfrutti y a otra empresa, de la cual no estoy seguro si era Cerco Maule o Hendaya”.

“Cuando me señaló esto, en las dos oportunidades le dije que yo no estaba disponible para ello. Él me señalaba que yo era un purista y que esto era política. Yo siempre me mantuve en mis dichos Cuando regresé de las vacaciones, como indiqué ya estaba todo resuelto y me enteré del pago de un precio superior al de todas las ofertas respecto a las adjudicadas”, acusa.

En tanto, Johana Álvarez Ahumada, coordinadora de programas de la institución, relata que el trato directo se realizó por una situación de emergencia luego de problemas de las manipuladoras con la anterior compañía, Ferbas.

“Frente a esta emergencia, que se tomó como incumplimiento grave, Junaeb puso fin al contrato de manera unilateral y comienza a buscarse rápidamente un proveedor que se hiciera cargo de esas dos unidades (Bio-Bio y Aysén). Lo único factible aquí era un trato directo, ya que la licitación pública por los montos debía ir a la Contraloría y la licitación privada también demoraba. De hecho, ya el trato directo podía no funcionar”, asegura la funcionaria.

Según Álvarez no existía favoritismo por parte de Serrano, pese a lo cual dice que “varias veces le pregunté al director las razones por las cuales se dejaron a esas empresas y me indicó que Hendaya ya había estado en la región por lo que era más fácil que se instalara, junto con los beneficios de las manipuladoras. Con Verfrutti resultaba lo mismo, es decir, había más beneficio para ellas”.

Tales beneficios, admite la funcionaria, no eran reales. “En cuanto al bono de Verfrutti para las manipuladoras, el que ofreció era menor al de Hendaya y una vez adjudicadas estas empresas, el director, para evitar diferencias en la región, le pidió a Verfrutti (los dueños eran Pedro Moreira y Daniela Moreira) que igualara dicho bono (Verfrutti incluso entregaba gratificación garantizada. En el caso de Herndaya, sumaba puntos por los bonos)”.

Respecto del perjuicio fiscal, reconoce que “en este trato directo, había empresas con mejores precios y sé que Contraloría en su pre informe nos cuestionó esta adjudicación y señaló que debió adjudicarse a las que ofrecieron menor precio. En el caso de Verfrutti efectivamente era la más cara de las ofertas relacionadas a la unidad territorial 809. En el contrato que adjudicó Hendaya (unidades 1101, 808 y 810) era también de las más caras”.

En tanto, Paula Moncado Bravo, quien trabaja como jefa de Departamento Gestión de Recursos, destaca que participó en una reunión para analizar las ofertas de las tres empresas que quedaron seleccionadas por Serrano para el trato directo: “En esta reunión sólo se analizaron las ofertas económicas de la empresa Verfrutti, Hendaya y Coan, siendo que existían otras ofertas económicas de otras organizaciones, pero que por orden del director de Junaeb, Miguel Serrano Silva, no fueron analizadas”.

Lo más sorpredente vino después: “una vez que se estudiaron todas las ofertas de estas empresas y el señor Serrano escuchó las opiniones de todos quienes estábamos ahí en las cuales el equipo técnico indicó que vistos todos los antecedentes, ellos apoyaban a la empresa Coan y Hendaya ya que estos ya habían prestado servicios para Junaeb y mi opinión fue que se adjudicara la más económica, toda vez que no existía el presupuesto disponible para adjudicar. Al terminar mi exposición el director de Junaeb, don José Serrano Silva, indicó que las empresas adjudicadas eran Verfrutti y Hendaya agregando que esa era su decisión ya que para eso él era el director. Por lo cual se adjudicó conforme a sus dichos”.

Sobre el procedimiento, Moncado Bravo arguyó que “el director debió haber estudiado todas las ofertas económicas de todas las empresas que fueron invitadas y no sólo tres como fue en este caso. Además, que no debió realizar este trato directo, toda vez que no se contaban con los recursos económicos”.

Eugenio Painevilo Martínez, analista de Departamento de Alimentación Escolar insiste en su declaración en que le hizo ver al director “que dada la cantidad de ofertas era difícil para mí establecer, en tan poco tiempo, cuál era la mejor combinación de ofertas. Les señalé que con un par de días más podría generar un modelo matemático, pero me indicaron que no había tiempo para eso. La empresa más barata, considerando valores, era Soser, y la más cara Verfrutti”.

“El Director me propone a Verfrutti”, destaca Painevilo al explicar por qué, siendo la más costosa, quedó junto a Hendaya y Coan en la terna para el trato directo.

The Clinic Online intentó sin éxito contactar al exdirector.