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Inicialmente se dijo que el cineasta mexicano León Salvador Sermet había sido atacado y asesinado por ladrones. Algo que había terminado en el suicidio de su mujer. Pero resulta que ahora la fiscalía sostiene que el autor intelectual de los asesinatos fue el hijo del realizador y su novia y que pagaron 100.000 pesos (unos 5.200 dólares) por cada uno de los crímenes.

Los otros dos detenidos están acusados de ser los autores materiales de los hechos que según la investigación fueron planificados durante dos meses.

Sermet fue apuñalado el 27 de agosto cuando regresaba a su casa en compañía de su hijo. Su cuerpo presentaba 46 heridas, doce de ellas mortales. Su mujer, María Adriana Rosique, fue encontrada ahorcada el 19 de septiembre, colgada del barandal de una de las ventanas de su domicilio.

Todos los indicios apuntaban a un suicidio por ahorcamiento con una soga, pero el fiscal aclaró también este viernes que fue un homicidio perpetrado gracias a que el hijo dejó abierta la puerta de la casa de la víctima para que entrarán los asesinos.

Estos habrían colocado una soga alrededor del cuello de la mujer y la habrían matado haciéndola “precipitar” desde un sitio elevado para que se ahorcara.

Según la versión del hijo, tras el asalto al padre, salió a pedir ayuda pero cuando llegó la autoridad había fallecido. No obstante, la fiscalía comprobó a través de vídeos y otras pruebas que había incongruencias en la declaración del hijo.

“A través de los vídeos obtenidos se demostró que los autores materiales del evento eran un hombre y una mujer” que ya se encontraban en las inmediaciones del domicilio, explicó Ríos Garza.

Esa noche, los dos asesinos fueron a dos sucursales bancarias y sacaron dinero usando el número secreto.

Hubo “un acuerdo previo, reparte de tareas y coordinación conjunta para privar de la vida a la víctima”, pues el hijo no prestó el debido auxilio y estuvo en comunicación con los asesinos, abundó hoy el fiscal.

En el caso de la esposa del cineasta, hallada con una soga al cuello y suspendida de un barandal de su casa, la muerte tuvo lugar el 19 de septiembre y, de nuevo, el testimonio del hijo incurrió en falsedades.

El hijo, cuyo nombre no se dio a conocer, narró que llevó a su novia al hospital y no se enteró del deceso de su madrasta hasta la mañana siguiente.

No obstante, no hay registro de que se presentara en ningún centro médico y pruebas videográficas muestran que salió de la vivienda y poco después los dos sicarios entraron por la puerta.

Además, en lugar de ir al centro médico, el hijo y su novia estuvieron “deambulando por las inmediaciones del hogar”, detalló.

Un examen facial confrontó las pruebas obtenidas en la investigación del padre y la madre y demostraron que los autores materiales eran los mismos.

Se emitieron y ejecutaron cuatro órdenes de arresto; para los dos asesinos y los autores intelectuales, ya recluidos todos en cárceles capitalinas.

“Por delito de homicidio calificado pueden alcanzar una pena de hasta 70 años de prisión cada uno”, apuntó el procurador.

En un interrogatorio realizado a un inculpado, este explicó la “forma de comisión de cada uno de los homicidios”, y en el domicilio de la sicaria se encontró la tarjeta de Adriana Rosique, apuntó el fiscal capitalino.