Un escenario totalmente a oscuras, hasta que una voz en off  interrumpe:  “pongan atención, observen esta imagen” y una luz ilumina a una mujer sentada, vestida elegante, en una mesa mientras come. Saluda al público, observa, pero al momento de tomar de un vaso sus sonidos internos- glup glup glup-  se amplifican por toda la sala.

“Telepatía: la nostalgia del cuerpo”, se presenta como uno de los documentales más inusuales que se ha puesto en escena. En él se ha registrado la exploración que realizaron dos cuerpos con el objetivo de dominar su actividad mental. Es un fascinante retrato de los avances que ha alcanzado la sociedad hiper-civilizada en el control de sus ciudadanos. Seremos testigos de sutiles traspasos telepáticos que, incluso, pueden llegar a tener insospechados efectos en los cuerpos de la audiencia.

“Esta obra te sumerge en una experiencia sensorial única y sencilla. Te hace preguntarte acerca de cómo habitamos nuestro cuerpo. Cuáles son sus límites y qué tan conscientes somos de sus procesos en el día a día. ¿Qué pasa cuando el cuerpo deja de funcionar? ¿Qué queda? ¿Qué tanto podemos controlarlo?, así las preguntas se hacen infinitas” , expresa Valentina Parada, una de sus protagonistas.

Según sus directoras, “Telepatía es una experiencia que juega con los vínculos entre las imágenes y sonidos que se ponen en escena, donde seremos testigos del abismante mundo interior que hemos creído controlar. Telepatía presenta cuerpos borroneados, olvidados, cuerpos tachados por el proceso civilizatorio. Desvinculados de sus cualidades sensibles, optan por un modo de comunicación inmaterial.”

En Santiago sólo quedan tres funciones y habrán dos especiales en Valparaíso para el 21 y 22 de octubre, en la sala de la UPLA. Más información aquí.