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La jefa del organismo abordó las carencias que encontró al asumir el cargo, en que destaca la falta de coordinación con otros ministerios. Debido a los problemas para recabar información dentro de la entidad, solicitó la renuncia del jefe de la Unidad de Estudios.

Menos de tres meses en el cargo lleva la ex fiscal Solange Huerta a cargo de la Dirección Nacional del Sename, un fierro caliente que asumió en medio de una compleja crisis tras conocerse la muerte de niños al interior de residencias del servicio.

“Es como que la modernización del Estado no entró a la estructura del Sename”, dice sobre la manera en que tuvo que ponerse a recopilar información que todo el mundo esperaba, en entrevista con La Tercera.

“Nuestros niños, que son los niños del Estado, son invisibles para las otras instituciones públicas. Esto obedece a que nuestros sistemas no conversan. Nuestro propósito ha sido ir generando convenios y decir que estos son nuestros niños y estas son sus necesidades”, dice Huerta.

Según la abogada, la información que debieron levantar no incluye responsabilidad administrativa o infracción de las tareas funcionarias, porque el sistema tenía múltiples inconvenientes para ordenar la información.

“Un tema que a mí me llama poderosamente la atención es el tema de las causas de muerte no concluyentes, como es el paro cardiorrespiratorio. Ese es un llamado a los médicos. Estamos hablando de niños, niñas y adolescentes fallecidos. El poner como causa de muerte paro cardiorrespiratorio no me parece como suficiente”, dice Huerta.

La ex fiscal dice que a propósito de los requerimientos e información de la fiscalía, se han solicitado intervenciones y cierres de centros, aunque han tenido inconvenientes con algunos fallos de jueces, como no de la sexta región que impidió el cierre de un centro colaborador.

Huerta además dice que el Estado debe hacerse cargo de los niños menores de 14 años que están cometiendo delitos y señala que no cree que la solución sea transformarlos en imputables penales “sino más bien entender que si un niño que tiene 10 años está cometiendo delitos, es porque hay motivos relacionados con lo social, con situaciones de abandono, muchas veces de estar viviendo en la calle. Esto explica el que esté cometiendo infracciones”.

“Acá la ley marco debiese resolver esas discusiones, pero pongámonos de acuerdo en cómo trataremos a los niños. ¿Vamos a tener la mirada que son delincuentes o que hemos fracasados como sociedad, y tenemos niños de 12 años consumiendo droga y cometiendo delitos? No volvamos a decir que un niño que comete un delito es un delincuente. O son inimputables, porque tienen menos de 14 años y no se les aplica la responsabilidad penal adolescente, o son infractores de ley. Esos son los conceptos que se pueden aceptar, lo otro es estigmatizar”, dice.