estoque Penitenciaria

El lunes 26 de septiembre, los reos de la galería 9 de la ex Penitenciaria de Santiago despertaron temprano. El ambiente estaba tenso y la ansiedad a flor de piel. Era tiempo de ajustar cuentas. “Había llegado el día en que “Peña” perdería su casa en la Peni”, cuenta un interno. Desde hacía meses que un piño identificado con la comuna de Peñalolén, aseguran varios reos, se aprovechaban del resto de la población penal. Robos, golpizas y tomas de territorio eran una realidad cotidiana que vivían presos de otras comunas de la capital, reunidos en la misma galería, y que no quisieron tolerar más.

A las dos de la tarde de aquel día, hora en que se abren las puertas al óvalo, se desató la masacre. En un ataque sorpresa, el resto de la galería se le fue encima al grupo de reos de Peñalolén. Alrededor de 100 internos atacaron a punta de lanzas, sables y estoques, de hasta dos metros de largo, a un grupo de 30 reos, con el fin de matar a sus cabecillas y expulsar al resto de la galería 9. Se desató una batalla campal. Internos fueron acorralados y atacados en sus piezas sin posibilidad de arrancar. Según una decena de fotos a las que accedió The Clinic, al menos 20 reos quedaron atravesados por sables en sus cabezas, espaldas y extremidades. Dos de ellos, murieron minutos después del ataque.

El atentado alcanzó a durar un par de minutos antes que llegara Gendarmería a controlar la situación. De las celdas ensangrentadas sacaron a los heridos y enviaron a los más graves a diversos centros asistenciales. El resto de los internos del penal, por primera vez en años, celebraron el motín y su feroz brutalidad.

– La Peni celebró porque los expulsamos en nuestra ley. Acá hay motines todos los días, pero hace años que no vivíamos algo tan brutal. Reos atravesados a la mitad por sables. Los barrieron y ahora no se atreverán a levantarse- cuenta uno de los reos presentes en la riña.

Afuera del penal, familiares de los reclusos se aglomeraron exigiendo explicaciones. “Lamentable lo ocurrido”, dijo el coronel Sergio Alarcón, Director Regional Metropolitano de Gendarmería, a la prensa apostada afuera del recinto. Las primeras medidas se tomaron rápido: reubicar a los reos sobrevivientes en otras galerías y enviar a los cabecillas del grupo agresor a otro recinto penitenciario para calmar los ánimos. “Estamos en pleno proceso investigativo (…) para encontrar a los presuntos responsables”, destacó brevemente el coronel Alarcón.

Los dos muertos, identificados como Emerson Ortega y Cristián Arriagada, abultaron la cifra de fallecidos al interior del hoy llamado CDP Santiago Sur. Según datos a los que accedió The Clinic vía ley de Transparencia, entre el año 2000 y marzo del 2016, han muerto 349 reos al interior de la ex Penitenciaría, 131 de ellos por riñas o agresiones. Una dura realidad que ha transformado a la cárcel, ubicada en la calle Pedro Montt, en la más peligrosa de Chile.

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LA BESTIA

Luis Torres, abogado del Instituto de Derechos Humanos (INDH) fue a la ex Penitenciaría al día siguiente de la riña. Habló con las autoridades de Gendarmería y se entrevistó con reos sobrevivientes. “En la Peni siempre hay muertes por riña, pero el modo colectivo de ésta y el nivel de heridos que dejó, me impactó. Es uno de los hechos más graves que me ha tocado presenciar”, afirma. Y agrega: “las versiones son concluyentes. Gendarmería no tuvo participación en los hechos y se actuó rápido o si no tendríamos decenas de muertos. Pero también es cierto que en esa galería hace tiempo había problemas por las conductas abusivas de los reos de Peñalolén. De ahí la celebración en la Peni”, cuenta Torres.

Los motines y riñas que existen en la ex Penitenciaria son algunas de las razones por las que hoy se considera la cárcel más peligrosa del país. En los últimos cinco años, superó al resto de las cárceles del país con 62 muertos, seguida por a Colina II con 40 muertos y el CDP de Valparaíso, con 35.

César Pizarro, presidente de la ONG 81 Razones por Luchar, afirma que el “salvajismo” visto en la ex Penitenciaría no se compara a otros recintos penitenciarios. “He hablado con internos que han visto reos morir parados, atravesados por “lanceros” que no paran de tirar sables hasta que los atraviesan”, afirma. Para él, la violencia viene de la mano de las deplorables condiciones en las que viven los presos.

-En la Peni los reos se deshumanizan. Viven en condiciones inimaginables. Por eso, cada cierto tiempo se desata la bestia, la maldad. Se huele cuando viene una matanza, porque desata un círculo de extrema violencia que puede durar meses- advierte Pizarro, augurando que los tiempos en el CDP Santiago Sur, se vienen aún más difíciles.

Galo Muñoz, Director de la ONG Observatorio Penitenciario, comparte el diagnóstico: “No hay lugar más terrible que la Peni en Chile. No sólo es la más peligrosa, sino también la más insalubre. Ahí se muere de tuberculosis, infecciones, tienen plagas por todas partes”, afirma. Según las cifras que The Clinic obtuvo por ley transparencia, de los 349 fallecidos de los últimos 16 años, 171 murieron por enfermedades, transformando ésta en la primera causa de muerte al interior del penal.

Actualmente la ex Penitenciaría alberga 4.962 reos, cuando su construcción en 1843, fue pensada para 500. El año 2013, el Instituto de Derechos Humanos realizó un estudio de Condiciones Carcelarias, donde advierte en varias ocasiones que las condiciones de la ex Penitenciaria no dan para más: “La falta de personal, el exceso de población penal, el estado del recinto y su distribución en calles y galerías, producen deficiencias en el control que ejerce Gendarmería. El escenario de este recinto imposibilita a la autoridad tomar medidas preventivas suficientes para evitar hechos de violencia”.

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Hoy, la investigación por la riña del pasado 26 de septiembre está en manos de la Fiscalía Centro-Norte. Luis Torres, abogado del INDH, asegura que este caso será complejo de investigar: “fue un ataque por sorpresa, muchos no alcanzaron a mirar y varios atacantes estaban encapuchados. Y los que vieron algo, no lo van a decir”. Igual de difíciles son estos casos para las ONG como Observatorio Penitenciario y 81 razones, que lidian con las víctimas y victimarios involucrados: “Es crudo, muchas veces nos sentimos solos en esta lucha. Primero nos llama la familia del reo asesino pidiendo ayuda para que a su hijo no lo maten y luego, nos llama la familia del reo asesinado pidiendo justicia. Hay tanto dolor en ambas partes, porque saben que nadie va a ayudarlos. En la Peni no hay justicia. Los muertos de acá no le importan a nadie”, afirma César Pizarro.