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El viernes pasado, la Corte de Apelaciones, por unanimidad, ratificó la orden de mantener la prisión preventiva para dos exfuncionarios de Carabineros que están acusados por el fiscal de alta complejidad Oriente, José Antonio Villalobos, de presuntas ilegalidades en la licitación para construir cuatro retenes policiales y formalizados por los delitos de fraude al fisco, cohecho y negociación incompatible.

Se trata de los excarabineros, Christián Bustos Morgado (exjefe de proyectos) y César Rojas Gaete. En tanto, el representante legal de la constructora CGM Limitada, Cristián Gutiérrez quedó con arresto domiciliario total, medida que también se aplica al inspector técnico de obras de Carabineros, Francisco Pizarro.

Pero Villalobos pretende avanzar más allá y apunta específicamente a dilucidar el rol que pudo tener el general de Carabineros en la Región del Maule, Félix Mauricio Flores Santis (51), en la operación que permitió defraudar al Fisco por un monto estimado de $500 millones.

La indagatoria pretende esclarecer qué pasos se siguieron, y que controles fueron vulnerados, para permitir que la empresa CGM, sin experiencia previa en el rubro, se adjudicara la construcción por $1.600 millones de los retenes de Coyhaique Alto, Proyecto de Reposición Retén Lago Castor, Retén Isla Huar, y Villa Ortega.

En la época en que se desarrolló el ilícito, el General Flores Santis era coronel y oficiaba de superior de Bustos Morgado.

Pues bien, según la declaración de Guitiérrez, que ofició como subcontratista del excarabineros Rojas Gaete para construir algunos de los retenes cuestionados, Flores era parte del negocio.

En su testimonio de fines de enero de este año, Gutiérrez plantea que Rojas Gaete lo convenció de ser parte del proyecto haciendo gala de sus contactos en Carabineros por haber pertenecido a la institución y porque su esposa, Purísima Toledo, era funcionaria. Así relata, por ejemplo, que en una ocasión “le pregunto que cuando me iba a pasar plata para pagar a los trabajadores en Coihaique, él me comentó que le solicitaría a su señora coordinar un escolta, que es funcionaria. Fuimos al banco Santander de Irarrázaval con Pedro de Valdivia, y efectivamente había un carro policial cerca del banco, en la vereda y en una esquina estaba Purísima Toledo (cónyuge de César Rojas), vestida de uniforme de Carabineros. Cesar Rojas me dijo que lo estaban cuidando. Me depositó 30 millones en la cuenta de la constructora”.

Además relata que Rojas le aseguró que tenía información privilegiada sobre el proceso para adjudicarse la construcción de retenes porque era amigo del Comandante Bustos Morgado y también se jactaba de tener como contacto directo y para sus movidas al Coronel Félix Flores, que en una oportunidad César me dijo que lo llamaban ‘el Chacha'”.

Lo complicado para Flores es lo que agrega Gutiérrez al ser interrogado. “César me dijo que cuando se refiriera a ellos, los llamaría como A y B (A es el Coronel Flores y B, es Christian Bustos). Tengo información al respecto, consistente en correos electrónicos enviados de César Rojas a mi persona, con estos códigos. Por ejemplo, en un correo de fecha 31 de agosto de 2012, César Rojas me manda los datos de su cuenta para la devolución de una boleta de garantía y bajo eso me pone ‘respecto de cuarteles hable ayer con A te cuento’”, postula.

Gutiérrez entrega además correos electrónicos y en uno de ellos, de diciembre de 2012, César le pide “que recuerde que había que pagar a los inversionistas, me habla de A y B, que eran los de carabineros, eso lo supe después, habla de 30 y 30 millones que podrían sacar del primer y segundo estado de pago”.

En tanto, Rojas Gaete en su declaración desmiente a Gutiérrez y asegura que ni Bustos Morgado, de quien se indagan una serie de depósitos en efectivo, ni Flores Santis fueron parte del negocio.

LA DECLARACIÓN DEL GENERAL
Flores prestó testimonio, en calidad de testigo, en junio de este año y afirmó que se hizo cargo del Departamento de Cuarteles L1, luego de que el jefe de esta repartición pasara a retiro en 2012. “Encontré un Departamento absolutamente despotenciado en su gestión especialmente en las áreas de control (…) A raíz del terremoto del año 2010 gran parte del sur se cayó y por lo tanto se hizo un gran proyecto para levantar los cuarteles destruidos, se creó el Item 31 que era financiado por fondos públicos, de forma permanente reportábamos a Interior de la ejecución de estos proyectos”, detalla.

Posteriormente plantea que “a mediados del año 2012, nosotros continuábamos con esta instrucción de ejecutar proyectos y habían cuatro proyectos que no se lograban ejecutar, Coyhaique Alto, Lago Castor, Villa Ortega y de la Décima Región Chiloé Isla Huar, esto porque era muy lejos, no convenía a las empresas, se habían presentado, pero hubo licitaciones desiertas. Los valores de esos proyectos estaban entre 350 a 400 millones de pesos, en esto no intervenía la Contraloría, ya que ellos intervenían cuando los valores eran superiores a 500 millones de pesos, en esa fecha era cercano a ese monto”.

“En el año 2012, creo que fue septiembre o mes de octubre, llegó César Rojas al Departamento de Cuarteles para pedir información de cómo postular a la licitación de los cuarteles retenes que ya estaban publicados y otros que se iban a publicar, llegó un día al hall de entrada, estaba yo, lo atendí y Bustos estaba por ahí y juntos le dimos la información que ya era pública y se le indicó el procedimiento a seguir, Rojas no dijo que estaba con CGM, no me dijo el nombre de la empresa. A César Rojas lo conocía de antes, de cuando entró a la Escuela, de hecho llegó a vivir al lado mío en el año 1998 en la Villa Santa Carolina de Macul, su señora trabajaba en la Escuela de Sub Oficiales igual que yo, ella se llama Purísima Toledo, fuimos vecinos cerca de dos años”, admite el General que descarta un vínculo de amistad con Rojas.

Según Flores Santis, durante mucho tiempo no supo que Rojas estaba involucrado en la construcción de retenes, aunque asegura que puede haber alguna llamada de 2012 o 2013 entre ambos.

Tampoco sabía, precisa, que Rojas era parte de Grossman, la compañía que se adjudicó la terminación de los retenes cuando CGM falló.

“Yo creo que Bustos sabía que Rojas estaba con la empresa Grossman, esto porque lo relaciono con el comentario que me hizo en algún momento que quería salvar estos proyectos. Por estos proyectos igualmente se pagaría obviamente”, adujo.

“Yo no recibí dineros de César Rojas, ni de Gutiérrez, ni de CGM”, plantea el General Flores que aclara que sí tuvo un negocio en esa época con la esposa de Rojas. “La transferencia de dinero que tengo en mi cuenta corriente por 1 millón de pesos (…) obedece a un mueble de Encina de dos sitiales de cuatro o seis sillas, tapiz de color gris o verde, se lo ofrecí a Purísima en un millón de pesos, esto se lo ofrecí a principios de septiembre o de octubre de 2013. Ella tiene que haber ido a calle Colón a mi departamento para verlo. A ella le gustó y acordamos el precio, esto fue en 2013, cuando yo estaba saliendo de cuarteles, a esa época no pensaba mal de Rojas ni tenía antecedentes concretos de que hubiera un problema”, plantea.

Flores Santis finaliza su declaración detallando que entre los años 2012-2013 “aparecen unos depósitos en efectivo mensuales, algunos meses sí otros no, de 200 mil o 300 mil en efectivo que los hacía yo mismo producto de créditos que había tomado anteriormente con carabineros de un departamento de bienestar y hacía los depósitos en mi cuenta ya que el dinero de los préstamos lo mantenía en mi domicilio”. Uno de esos depósitos es de $10 millones.

Al respecto, el abogado del General Flores, Javier Cornejo, aseguró a The Clinic Online que “independiente de que al fiscal le hagan ruido algunas situaciones, el General no era amigo de Rojas. Les tocó ser vecinos. Sobre el depósito de Purísima Toledo, el mundo uniformado sabe que usual que los oficiales ocupen casas con muebles en algunos traslados, y vendan lo que les pertenece”.

Respecto de la imputación que hace Gutiérrez, plantea que “está especulando. Lo que sí es cierto es que el General no administraba dinero, no formaba parte de la comisión que adjudicaba la licitación y en el periodo en que se firmaron los contratos, él estaba a cargo de la CELAC, estaba siendo subrogado”.

Sobre los depósitos en efectivo en su cuenta, asegura que “hay una serie de créditos que obtiene el General que no se condicen con las fechas y los montos en que habría sido inversionista. Lo que él hacía era sacar efectivo, dejarlo en la casa y depositarse cuando lo necesitaba”.