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De aborto, matrimonio igualitario, adopción, clasismo, abusos, habló el cura jesuita, Felipe Berríos, en la entrevista concedida al programa “Mejor hablar de ciertas cosas” de TVN.

“Yo soy un sacerdote católico y estoy en contra del aborto, creo que es un daño siempre. Pero lo que se va a legislar no es a favor del aborto. Es la despenalización del aborto y en eso no tenemos que engañar a la gente”, afirmó el sacerdote respecto del proyecto que se tramita en el parlamento y que despenaliza el aborto bajo las causales de violación, riesgo de la vida de la madre e inviabilidad fetal.

Tras hacer una pasada por el matrimonio igualitario, Berrío se metió al tema de la desigualdad, instancia en donde recordó el famoso dedo de Jara.

“Yo no estoy pegado en el clasismo, ojalá no hablar de él, pero vivo en un campamento que no tiene ni agua ni luz en una ciudad que tiene 37.000 dólares per cápita“, enfatizó al referir su estancia en la Chimba, campamento inserto en la región de Antofagasta, la más rica del país.

Para Berríos, “el dedo de Jara fue metafórico. Todos sentimos que nos están metiendo el dedo, las isapres, las AFP, está esa sensación. Y los chilenos le hemos pedido al gobierno que haga reformas, por eso se eligió a la presidenta, pero no queremos asumir los costos de esas reformas”.

En ese sentido, expuso una suerte de bipolaridad que -en su opinión, se aprecia en la sociedad chilena. “No queremos perder los privilegios, tenemos una bipolaridad, por un lado queremos más participación, más justicia, más democracia y por otro lado no queremos que se nos toquen nuestro privilegios”.

“No creo que Chile sea un país corrupto, pero sí es tremendamente corrupto un país que tiene esta desigualdad. No puede ser que el 50% de los chilenos gane menos de 300.000 al mes. Gente que se saca la mugre trabajando tiene un sueldo que no le alcanza para vivir y tiene que vivir a créditos”, sentenció.