trump3-efe

Por Nibaldo Güitreado

Aterrizo en Estados Unidos el día de las elecciones y de inmediato me doy cuenta de algo muy extraño: ¡acá la ropa americana es más cara que en Chile! Gracias, Frei por el tratado de libre comercio.

Mientras me dirijo al hotel, me encuentro con un grupo de simpatizantes de Donald Trump. Pobres, aun no entiendo cómo puede haber gringos tan tontos como para votar por un empresario de derecha, torpe, que hace chistes incómodos y que es el hazmerreír de todo el país. Menos mal que acá en Chile eso no pasaría nunca.

La sensación de la gente es rara. A pesar de que saben que Obama trabajó como negro en la Casa Blanca, creen que Trump es una opción más clara.

En el hotel, a lo lejos, veo una mujer que me parece conocida. Es Monica Lewinsky. Corro a entrevistarla y preguntarle por Hillary, pero reacciona violentamente. Me dice que no quiere hablar porque la última vez que abrió la boca por un Clinton lo pasó pésimo.

Salgo a caminar para conocer el país. Están a años luz de nosotros en cuanto a educación, incluso me entero que todos los niños de acá hablan inglés desde chiquititos.

Me asombra lo diferente que son los países. Especialmente en los detalles. Por ejemplo, junto con unos periodistas pedimos, en el punto de prensa del comando de Trump, un vaso de Coca y la trajeron en polvo, ¡y acá es blanca! Al final le puse agua y me la tomé, mis compañeros se la tomaron con pajita y por la nariz.

Parece que la Coca Cola acá tiene más cafeína porque me dejó súper despierto. Ya son las 3 de la tarde y la gente comienza a ir a votar. Converso con varios de ellos y me entero que Trump era parte de Pink Floyd, porque cada vez que les pregunto qué es lo que más aman de trump, me contestan “The Wall”.

Con el correr de las horas Trump comienza a ganar votos y al parecer todo se decidirá por quien gane Florida. Pero cagaron los 2 porque me dijeron que en La Florida ganó Rodolfo Carter, así que sigue el suspenso.

Ha ganado Trump y quiero terminar con una reflexión. El nuevo Presidente de EE.UU. ha dicho que va a expulsar a todos los inmigrantes ilegales, pero sin migración no habrían grandes genios como Alexander Graham Bell, quien vino de Escocia a los Estados Unidos o Freddie Mercury, quien provino de Tanzania para después hacer su vida en Inglaterra, o Laurence Golborne que nació en Maipú y se fue a La Dehesa.
Good Bye.