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Fernando Blanco es español, oriundo de Valladolid, y hasta hace poco vivió en la paradisíaca zona de Ibiza. Desde hace siete años que viene contando en -distintos medios y programas de TV- inenarrables historias sobre la extraña enfermedad genética que padece su hija Nadia de 11, afección que podría provocarle la muerte. En cuatro días juntó 150 mil euros (más de 107 millones de pesos) tras hacer un llamado a la solidaridad. La menor fue diagnosticada en 2006, pero el relato de Fernando ha sido desmentido por diversos especialistas. El hombre fue condenado por estafa en 2000.

La historia descrita brevemente en el párrafo anterior es publicada en un reciente artículo del diario El País de España, medio que asegura que tras realizar una investigación detectó que Fernando Blanco urdió una gran mentira sobre la cura para la enfermedad (tricotiodistrofia) de su hija.

Blanco ha contado que estuvo en Guatemala, India, Panamá, Rusia, Brasil, Argentina, Finlandia, Cuba para conseguir a “los mejores especialistas”, y además ha dicho que él y su hija pasaron un mes en Afganistán a la siga de un experto que habita en una cueva.

Según El País, Blanco nunca ha dado nombres de esos especialistas, ni menos del tipo de la caverna.

El medio español informa además que “este diario no ha encontrado ninguna foto o video de la niña en el extranjero. Al pedirle a Blanco alguna imagen de su supuesto viaje a Afganistán contesta que sólo tiene dos fotos, hechas con un Nokia, y que solo sale él y su hija”.

“Yo pertenezco al Grupo Europeo de Tricología y conozco a todos los grandes referentes científicos. Lo del experto en una cueva de Afganistán es una mentira”, afirma el dermatólogo Juan Ferrando, del Hospital Clínic de Barcelona.

El testimonio de este profesional no es menor, pues la publicación reseña que estuvo involucrado cuando se diagnosticó a Nadia en 2006.

Ferrando explica que el mal que aqueja a la menor es extraño, pero desmiente la versión del padre, quien tiempo atrás dijo en TV que es “la segunda enfermedad más rara del mundo, con sólo 36 casos conocidos”.

“Seguro que hay al menos 200 casos publicados. Y la gran mayoría no son graves”, dice.

Los fondos recaudados

En el último testimonio divulgado por TV, Blanco habló de la quinta operación que debe enfrentar su hija, en Houston. Sin embargo, de las anteriores, financiadas supuestamente con fondos donados, no hay registros. Sólo dio el hombre de Ed Brown como un cerebro vinculado a las intervenciones, pero evitó nombrar al cirujano en cuestión, de quien sólo dijo que es mexicano.

“El doctor Ed Brown me prohibió dar los nombres de los investigadores (…) Entras en Internet y tú no lo ves, porque es un tío que trabaja para el Gobierno. Yo he estado con él, ha estado cuatro veces con mi hija. La prueba más fehaciente es que mi hija está aquí. Pero Brown murió hace dos años. Tenía 80 años”, justificaría.

Además de los hechos vinculados con su hija, recientemente Blanco agregaría que él mismo padece un terrible mal… un cáncer con metástasis. “Estoy lleno de bultos. No voy a ir a ningún puñetero médico hasta que mi hija esté encarrilada”, diría.

Al igual que en el caso del ingeniero comercial chileno, Rafael Garay, Blanco entrega pocas pistas respecto del lugar donde se trata el tumor. Primero lo evita y luego da el nombre de un centro en Barcelona. Desde el lugar, responden que nadie con esa identificación ha ingresado jamás.

Así como no hay registro de Fernando Blanco tratándose el cáncer, tampoco hay antecedentes de seguimiento médico al estado de salud de sus hija en los últimos tres años. Blanco también se niega a mostrar fotos del hospital donde se ha tratado la menor en Houston. Sólo refiere el nombre del Houston Children’s Hospital. En Texas, nada más existe el Children’s Memorial Hermann Hospital. En dicho lugar, así como con Garay en París, no hay registros de la niña ni del supuesto tratamiento.

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