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Distanciado desde hace un tiempo de la derecha -diría meses atrás que vendría una estampida en la UDI-, acusándola de tibia, de desentenderse de su pasado, el abogado y profesor de la PUC, Gonzalo Rojas, escribe su habitual columna en El Mercurio imaginando qué haría hoy Jaime Guzmán en medio de una oposición donde abunda la “mediocridad”.

“Me imagino a Guzmán marcando los puntos fundamentales en el debate público del momento: lo veo defendiendo con ardor la vida del que está por nacer, la estabilidad del matrimonio natural y de la familia fundada por un hombre y una mujer, la libertad de enseñanza en cada una de sus dimensiones, el empeño en la superación de todas las pobrezas, la necesidad de un servicio público abnegado y la trascendencia de la vida. Lo veo hablando con una convicción que en la mayoría de sus seguidores de los 80 se ha convertido en duda, en transacción y hasta en claudicación”, afirma.

El reconocido pinochetista dice además que imagina al fundador de la UDI “ocupando todos los espacios disponibles y exigiendo que los sectarios reconozcan esa imprescindible presencia”.

También lo ve “como panelista en televisión -aunque lidiando solo, contra tres o cuatro izquierdistas a la vez-, oigo su voz en media docena de radios, escucho su palabra penetrante en su cátedra universitaria y en una reunión tras otra -de Arica a Punta Arenas-, leo sus columnas en tres o cuatro medios escritos”.

Rojas sostiene que hoy Guzmán diría lo que hay que decir, razonaría con humor, y colocaría “en el más grotesco ridículo a los lugares comunes de sus adversarios”.

Volviendo a sus cuestionamientos hacia la derecha, Rojas sostiene que de estar Guzmán, tomaría él la bandera de la derecha y no permitiría “la apatía ambiental ante la agresión socialista”.

En fin, cierra su escrito, indicando que “puedo -podemos- llegar hasta ahí: hasta el recuerdo, hasta la imaginación, hasta la ensoñación. Podemos llegar hasta el pasado, e imaginarlo hoy presente no cuesta tanto. Pero ese ejercicio sólo tendrá valor si un candidato presidencial, si decenas de candidatos a parlamentarios, si cientos de jóvenes y líderes sociales sacan adelante -sin Guzmán- el proyecto por el que hoy estarían trabajando codo a codo con él. Eso cuesta más”.