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Marcela Caniulén (38) relató el hecho de discriminación que sufrió junto a su hija el pasado 13 de diciembre en un edificio de Ñuñoa, donde se desempeña hace años como asesora del hogar. Al término de su jornada laboral y mientras se retiraba del recinto, el conserje la detuvo y le señaló que ni ella ni su familia podían volver a usar más la piscina del lugar.

Su jefa, la socióloga María Gabriela Rubio (34) publicó en su cuenta de Facebook que una de sus vecinas había reclamado el hecho, argumentando que el reglamento interno del edificio prohíbe el uso de la piscina a los empleados de los residentes.

“Somos propietarios desde hace seis años, desde que se inauguró el edificio y nunca habíamos tenido este problema”, soltó Rubio, al mismo tiempo que resaltó que “Marcela está con nosotros desde que llegamos y ha sido pieza fundamental en la crianza de mis hijos. Asimismo, conocemos a sus niños de chiquititos, siempre han compartido con nosotros y siempre los invitamos a la piscina o a nuestro departamento”.

“Personas que discriminan puede haber en todos lados, lo que nos parece grave es que exista un reglamento que estipule por escrito una cláusula abiertamente discriminatoria”, alertó.

Pues bien, Caniulén se sinceró con el diario LUN y señaló que espera que este tipo de hechos no vuelvan a ocurrir más en ningún otro edificio: “Espero que se solucione, que esto no le pase a nadie más, porque es fome que te estén discriminando en pleno siglo XXI”.

“Por lo menos tengo el respaldo de mi jefa”, sostuvo.

Vale decir que el reglamento del edificio sobre el uso de la piscina estipula que “se prohíbe el uso de la piscina al personal de empleados del edificio, como igualmente a sus familiares. Quedan incluidos dentro de esta prohibición los empleados de servicio de los señores residentes y sus familiares”.

Al respecto, Rubio pedirá una reunión extraordinaria con el comité de administración para revisar el tema para que se modifique. Si es que sus aspiraciones reciben un portazo, la jefa de Marcela avisó que podría recurrir a la justicia para eliminar este punto discriminatorio.

Por su parte, el administrador del edificio, José Aliaga, se quitó responsabilidad y dijo a Las Últimas Noticias que “yo simplemente administro los bienes de la comunidad de ese edificio. Los copropietarios son los dueños de la piscina, y el comité es el que resuelve”.

Indignación por reglamento de edificio de Ñuñoa que prohíbe que nanas y sus hijos ocupen la piscina – The Clinic Online