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“¿Una ficción?” es el texto escrito en un cuenta de Facebook, y que durante las últimas horas ha sido masivamente viralizado. El creador, aparente defensor de Pinochet (según los posteos), alude a la identidad de género, contando una historia de un hijo único que, ante la ausencia de sus padres, da rienda suelta a sus impulsos sexuales con un amigo. Acá el relato.

“Son las 17.00. Sebastián llega a su casa, allí lo espera la nana extranjera, le sirve comida a él y a su amigo Rodrigo, ambos de 16 años y cursan 3° Medio. Una vez han comido, suben al 2° piso al cuarto de Sebastián. La nana limpia y continúa viendo su telenovela favorita. Josefina, la madre de Sebastián está en su trabajo, una empresa que, por fin, es suya y se esmera por conseguir éxito tras éxito. Cristián, el padre de Sebastián, es un ejecutivo de alto nivel en una gran empresa y viaja constantemente al extranjero. El matrimonio acordó no tener más hijos (los cabros chicos limitarían sus proyectos a futuro).

Hace 40 ó 50 años el despertar sexual de Sebastián podría haber sido aplacado con la nana, joven y comprensiva, la que una vez embarazada, hubiera dejado su trabajo y habría regresado al campo, a su tierra, a tener y a criar a su guagua. Hoy en cambio, gracias a las leyes propuestas y aprobadas por una tal “señora Bachelet”, Sebastián puede dar rienda suelta a sus deseos sexuales con su amigo Rodrigo, sin remordimiento alguno, al contrario, todo permitido según la ley de “identidad de género”.

Ajena a lo que acontece con su hijo, Josefina logra triunfo tras triunfo, logrando posicionar su empresa en el primer lugar, y le llueven contratos desde todos los rincones de Chile (…) Cristián, por su lado, ha sido nombrado vicepresidente de la empresa, derrotando a varios contendores, el sueldo es magnífico y sus metas se van cumpliendo una tras otra.

Han pasado los años, Josefina y Cristián viven en el barrio más pudiente de Santiago, en una casa enorme, de cristales y mármol, diseñada por un arquitecto de renombre. En el patio, una enorme piscina, donde Josefina soñó alguna vez tener una gran cantidad de nietos gritando y chapuceando, felices, hoy, en cambio, sólo hay silencio. Cristián juega bowling o se va de caza con sus amigos. Sebastián se tituló de ingeniero comercial y después de tantas parejas, hoy vive con Alejandro, en un elegante departamento en el barrio alto. Raras veces visita a sus padres, con ellos no hay comunicación, siempre hablan de familia (qué lata).

Muchas veces Josefina medita en lo que pudiera haber hecho, la forma en que hubiera podido oponerse a esa locura de la identidad de género y en eso también coincide Cristián, pero ya es tarde, ambos consiguieron sus metas materiales, pero fallaron en su familia y, lo que es peor…….. no hay nietos, ni vuelta atrás. Todo gracias al socialismo”.