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Una columna publicada en el Huffington Post bajo el título “Machismo inflable”, recuerda el vergonzoso episodio que tuvo lugar la semana pasada en Chile cuando al ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, le fue obsequiada en la cena anual de Asexma una muñeca inflable para que “estimulara” el crecimiento.

“El machismo presente en esos hechos sólo es la culminación de la decisión tomada por las mentes henchidas de machismo que primero tuvieron la idea, y después mandaron comprar la muñeca, la inflaron con su aire lleno de C02, la llevaron a la cena, la escondieron hasta el final, y, a los postres, como si se tratara de una dulce decisión, se la entregaron entre risas al ministro junto a una serie de complementos muy acordes con la muñeca protagonista”, dice Miguel Lorente.

Admite el columnista que, desde el viejo continente, pensó que Asexma se trataba de la “Asociación de Sexistas y Machistas”.

“Después comprobé que no era así, lo cual me sorprendió más aún”, confiesa.

En la visión de Lorente, “todos los hombres que participaron del momento con la idea, la conducta, la actitud y las risas que inflaron el ambiente de machismo, luego se desinflaron con la típica falsedad de las palabras impuestas que hicieron referencia a las “disculpas”, al “error”, a la “intrascendencia de los hechos”…, toda una serie de frases hechas para quitarle importancia a lo ocurrido sin cuestionar las razones y circunstancias que llevaron a que sucediera”.

“¿Creen ustedes que esos mismos hombres están ahora hablando en privado de su error y su equivocación, o más bien estarán haciendo bromas y risas sobre su “genial idea de regalar la muñeca”, al tiempo de criticar el “feminazismo” existente que no admite ni una simple broma?” se pregunta.

Lorente habla además del “posmachismo”, que -según dice- “es la nueva estrategia del machismo”, pues “juega con todas esas referencias de la normalidad para mantener el machismo y criticar sólo los excesos que superan un determinado umbral considerado como inaceptable por la sociedad, pero sin cuestionar todo lo que sucede por debajo del mismo (…) Es lo mismo que sucede con la violencia que sufren las mujeres, que sólo se cuestionan las agresiones graves o los feminicidios, sin levantar una crítica sobre los miles de casos de maltrato que se producen cada día, ni sobre el machismo que los alimenta a todos ellos”.

“Al final, la realidad permanece indemne y el machismo se infla y se desinfla según la ocasión, pero nunca desaparece. No tiene sentido que una sociedad critique la escena de la muñeca hinchable y no cuestione la estructura de una economía en la que las mujeres sufren la brecha salarial, la precariedad, la exclusión, el abuso, el acoso… La escena de la muñeca hinchable es inaceptable, pero más aún lo es toda la discriminación que sufren las mujeres en el mercado laboral y en la sociedad”, opina.

“Todo forma parte de la desigualdad social construida por la cultura machista, y la casualidad no es inocente. ¿Ustedes creen que Roberto Fantuzzi, presidente de ASEXMA, habría sido capaz de regalar al ministro de Economía un muñeco de piel negra para justificar la necesidad de un régimen similar al de la esclavitud o la explotación laboral con vistas a estimular la economía? No se habría atrevido a hacerlo, y si lo hubiera hecho, ni el ministro ni ninguno de los presentes se habría reído con la broma. Es más, seguro que ya se habrían producido consecuencias graves sobre los responsables por haberla llevado a cabo”, cierra.