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David Bowie: su muerte inauguró el 2016, cuando el domingo 10 de enero medios de todo el mundo confimaron su fallecimiento. Tenía cinco temas listos para entrar a un estudio de grabación y armar el sucesor del recién lanzado Blackstar. Sin embargo, un cáncer que llevaba hace 18 meses a cuestas truncó sus planes para ser incinerado en privado, sin amigos ni familia -como era su deseo- en Nueva York.

Alan Rickman, o el oscuro profesor Snape: conocido entre los millenials por su protagonismo en las sagas de “Harry Potter”, el hombre de la voz críptica murió el 14 de enero por cáncer. Un actor querido por ser el villano de las películas, tenía un largo repertorio entre “Sweeney Todd”, “Rasputín”, “Robbin Hood” y, quién más indicado,hizo la voz de a hipnótica oruga de “Alicia en el país de las maravillas”, Absolem.

Ícono de las voces afroamericanas, Prince: con solo 57 años falleció el 21 de abril por una sobredosis accidental de un analgésico. Al día siguiente, tenía agendada una hora con el médico para tratar sus adicciones. Grabó más de 30 discos, siendo “Purple Rain” el más popular y considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Tras su muerte, su chef personal indicó que sufría fuertes dolores de garganta y estómago.

Rubén Aguirre, el profesor Jirafales: una neumonía que no logró tener mejorías se llevó el viernes 17 de junio al enamorado de Doña Florinda. Famoso por su rol en el programa infantil “El Chavo del Ocho”, padecía diabetes hace 20 años, por lo que sufría otro tipo de complicaciones motoras. El día de su muerte, el hombre de 1.90 de alto y el frondoso bigote negro estaba en su casa de Puerto Vallarta, donde residía desde 2008.

Juan Gabriel, el divo de Juárez: el compositor y cantante mexicano era el menor de 10 hermanos que nacieron en medio de la pobreza de Michoacán. Tras un difícil y sufrido ascenso a la fama, vendió más de 100 millones de álbumes en todo el mundo. El domingo 28 de agosto, quien en realidad se llamaba Alberto Aguilera, falleció producto de un infarto.

Leonard Cohen: él mismo dijo que estaba preparado para morir casi un mes antes de fatídico 7 de noviembre, cuando esa noche se cayó en su casa. Al rato después, mientras dormía y sin darse cuenta, murió el canadiense con 82 años. Como si hubiese tenido todo planificado, presentó su último disco el 13 de ocutubre de este mismo año en Los Ángeles, “You want it darker”.

Zsa Zsa Gabor: quedaba poco para llegar al centenar de años, pero la actriz dejó de vivir el domingo 18 de diciembre por un infarto al miocardio. Conocida por sus nueve matrimonios y por haber sido de las primeras exponentes del concepto celebrity, Gabor trabajó en películas de Orson Wells y John Huston. Llevaba varios accidentes en el cuerpo: uno cerebrovascular, una parálisis por un choque en 2002, la pierna derecha amputada y un problema respiratorio poco antes de morir.

George Michael: solo con 53 años murió en su casa el 25 de diciembre. Hasta el momento no se han confirmado las causas de su fallecimiento. Muerte súbita, insuficiencia cardíaca, son un par de las teorías que rondan por redes sociales. Lo preciso es que la policía informó que, hasta ahora, no hay causas extrañas. Polémico y aclamado, el cantante que vendió más de 100 millones de discos no escondía su gusto por la cannabis y, en ocasiones el crack. Según El País, era uno de los ciudadanos más millonarios de Reino Unido.
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