Año Nuevo A1 20

Aunque cueste imaginarlo, no todos los chilenos se vuelven locos comiendo, tomando y bailando en Año Nuevo como si esa misma noche el mundo se viniese abajo. También hay un grupo, no menor, que se acuesta temprano, que prefiere leer un libro.

De acuerdo a un artículo de El Mercurio tomado de la encuesta GfK Adimark, el 16 por ciento no celebraría la llegada de un nuevo año.

Tal es el caso de Alfonso Noguera, quien desde hace 15 años no espera las 12, ni grita nada. “No es que no me guste el Año Nuevo, es que la fecha me da un poco lo mismo. Y casi siempre son fines de semana largo, entonces con un grupo partimos a subir el cerro”.

“Esta fecha es entretenida porque, si lo normal es que no te topas con nadie en el cerro, para Año Nuevo si que no hay nadie de nadie”, afirma.

Jorge Bustamante es otro de los chilenos que prefiere algo más reflexivo, y no caer en la vorágine de celebrar por celebrar.

“Me preocupo de ver cómo me fue en el año, qué logros tuve, qué fracasos (..) me acuesto a la misma hora de siempre, entre las 10 y media y 11 de la noche, leo un libro y me duermo”, cuenta.

Eso sí, muchas veces se despierta por las llamadas de familiares y amigos que quieren desearle feliz año.

“No me gustan las fechas del año en que te obligan a hacer algo: Halloween, que te obligan a disfrazarte; el 18, que te obligan a bailar cueca; Navidad, a dar un regalo, y Año Nuevo, a dar un abrazo a gente que no conoces”, dice por su parte Ignacio Zenteno.

Una visión similar ofrece Damián.”Creo que tengo otros tiempos: que se acabe el año no significa para mí que termina un proceso. Para mí, del 31 de diciembre al 1 de enero es como de domingo para lunes”, asevera.