Acoso-universitario-en-la-Facultad-de-Humanidades-foto1-alejandro-olivares

En febrero de 2016, The Clinic publicó en su versión impresa un reportaje sobre la denuncia de una alumna contra un profesor de Historia por abuso de poder y hostigamiento. Entonces, el lavado de manos ante la situación era normal. Los testimonios siguieron saliendo a la luz, como el de la cantante Mariel Mariel, quien remeció al público que estaba en la entrega de los premios Pulsar al referirse a una situación de acoso en el mismo plantel universitario: “Yo me fui de Chile hace siete años y una de las razones por las que me fui fue porque pasé un muy mal rato con un acoso que sufrí siendo estudiante en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Nosotras las mujeres somos minoría y yo en nombre de todas nosotras, les quiero decir que voy a volver a Chile a trabajar y no les voy a permitir que me pasen a llevar, que abusen, y que me vuelvan a acosar”, dijo ante micrófonos y cámaras.

Más alumnas y ex alumnas se sumaron a las denuncias, ante lo que ya se evidenciaba como una práctica lamentablemente común y que no tenía un conducto regular para dar salida y tratamiento. Así, la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones (VEXCOM), la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC), la Dirección Jurídica y la Federación de Estudiantes de la U. de Chile (FECh) elaboraron conjuntamente una propuesta de protocolo que aseguraría una respuesta y procedimiento adecuado ante este tipo de situaciones. Previamente, desde 2015, la universidad sólo había publicado un manual sobre cómo enfrentar el acoso, pero no daba salidas ni medidas contra quienes eran acusados.

“La aprobación de este protocolo es un avance histórico, porque probablemente muchas académicas deben haber sufrido estas mismas situaciones de acoso, de violencia machista cuando fueron estudiantes. Pero también hay que reconocer que este avance no es solamente por la buena voluntad de la universidad, si no que se debe a la organización, presión y al trabajo constante que ha tenido la Sesegen Fech (Secretaría de Género y Sexualidades), las secretarías locales y la Federación”, dijo el presidente de la FECH, Daniel Andrade, a The Clinic Online.

“Los y las estudiantes de la Universidad de Chile hoy se han organizado para acabar con el acoso y la violencia y tenemos que estar contentos por eso, pero tenemos que entender que la violencia hoy día sigue latente, y tenemos que seguir trabajando para erradicar la violencia machista “, añadió, e hizo un llamado a que otros planteles imiten la medida.

Al respecto, su par de la FEUC, Sofía Barahona, dijo que las instituciones deben contribuir a terminar “con la cultura de la violación que sigue justificando el machismo de nuestra sociedad”, e indicó que desde la Universidad Católica se está trabajando en una medida similar, que nació a partir de testimonios de acoso dados a conocer durante 2016: “Sin embargo nos queda mucho por avanzar en entender que este no es un tema de autocuidado. El abuso y la violencia de género son problemas sociales y no van a desaparecer aún cuando una eventual víctima evite todos los factores de riesgo”, finalizó. A raíz de esto mismo, la Federación de 2016 creó la primera Secretaría de Género y Sexualidades durante agosto de ese año.

Con este nuevo plan en pos de acabar con el acoso sexual, laboral, y la discriminación, la Casa de Bello aseguraría, por ejemplo, la derivación a atención psicológica y/o judicial; un equipo especializado para la atención y acompañamiento de las víctimas; capacitación a funcionarios y académicos en temas de violencia de género y procedimientos de investigación administrativa. Sumado a lo anterior, está el marco normativo y reglamentario para abordar el acoso y la violencia de género, donde se incluye el protocolo que ya se ha mencionado.

Según el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, su plantel es el primero en el país en aprobar una medida de este tipo: “En vez de jugar al avestruz esta institución es capaz de enfrentar los problemas y de redactar protocolos”, dijo durante una ceremonia este miércoles. La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zeran, agregó que con esto se ha retirado la basura debajo de la alfombra.

Concretamente, el protocolo considera sanciones, formas de denuncia-el afectado directamente o un tercero que posea conocimiento-, y las instancias específicas donde debe plasmarse la denuncia dependiendo si se trata de acoso sexual, labora o un caso de discriminación. También estipula que los funcionarios al tanto de las acusaciones deban mantener confidencialidad y que se debe entregar una atención respetuosa a los denunciantes, denunciados, afectados y testigos. También, las denuncias maliciosamente falsas podrían resultar procedentes para acciones administrativas y/o judiciales.