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La candidatura de Álvaro Elizalde para presidir el PS es una oportunidad para el socialismo chileno. Rostro nuevo para la ciudadanía, pero con liderazgo político. De discurso sencillo, amable, y cercano a las personas. Pocos políticos reúnen esas condiciones hoy.

Un liderazgo con credibilidad ante la ciudadanía puede permitir al PS afrontar los desafíos con mayor capacidad de éxito. Para la gente no sólo es importante el mensaje, también lo es de manera central quien lo transmite.

El PS es hoy por hoy el partido de mayor relevancia política del país. La atención de los medios está permanentemente en lo que acontece en su interior. Por lo mismo, la dirección que encabece Elizalde, debe tener la capacidad de romper con la discusión de cupos y candidaturas, y llevar el debate a temáticas de interés ciudadano.

Es en extremo urgente que el Partido Socialista le hable a Chile y sintonizar con los temas de los chilenos de a pie. Políticos que sólo le hablan a políticos por los medios, es la manera más eficaz de aburrir a la gente. Elizalde tiene todas las herramientas para posicionar al partido Socialista.

El acuerdo amplio que se generó en el PS entorno a Elizalde no sólo le permitirá imponerse ante la lista de Osvaldo Andrade, sino que, además, será un poderoso piso para generar un nuevo proceso colectivo dentro del Partido Socialista, con su unidad fortalecida y su liderazgo renovado, que permitirán afrontar los desafíos que impone un Chile muy distinto al de la transición.

Son tiempos de cambios. El mundo se mueve de una manera caótica, pero la batalla por las ideas sigue en pie. Es deber del socialismo chileno mostrar nuevos caminos. Por lo que el desafío que tendrá Elizalde si se convierte en presidente del PS será enorme. 

Un nuevo PS, para un nuevo tiempo. Sería una buena noticia para Chile.

* Daniel Manouchehri es abogado, Master en Comunicación Política de la Universidad Autónoma de Barcelona.