Un grupo de investigadores de la Universidad de Saint Etienne, Francia, publicó recientemente un estudio en la revista científica Porceedings of the Royal Society una tesis que viene a hacer un llamado a todos los dueños de perritos a que no teman sonar ridículos al momento de hablarles como niños a sus fieles canes.

De acuerdo a la investigación, los cachorros reciben de muy buena manera este tono de voz de los seres humanos y lo toman como una investigación a jugar, toman atención y quizás aprenden nuevas palabras.

El estudio arrojó además que este tipo de lenguaje sólo funcionaría en los cachorritos, ya que en los adultos este tono podría resultar indiferente.

La investigación integró una grabación de 30 mujeres hablando de manera tierna. Al reproducirlo por altoparlantes a 10 cachorritos, 9 de ellos despertaron rápidamente y forma enérgica, con ganas de jugar, correr y saltar, e incluso algunos se pararon en sus dos patas traseras.

El mismo ejercicio fue realizado en 10 perros adultos, obteniendo como resultado que muchos ignoraron los sonidos o actuaron con indiferencia.

Los científicos se dieron el tiempo de aclarar que quizás este hecho se da porque quizás era un audio grabado y no un adulto el que emitía dicho tono en vivo y en directo.