El ex subsecretario de Pesca, Raúl Súnico, reconoció que quizás no debió aceptar el cargo, teniendo en consideración que en alguna ocasión sería apuntado por las posibles gestiones a favor de Asipes. Pese a ello, descartó de plano haber actuado junto a su esposa, Marcela Alejandra Viveros Garay, apoyando al gremio industrial, aunque una publicación de Ciper apunta que su señora recibió pagos por 33 palos por parte del gremio entre 2010 y 2013.

En entrevista con el diario La Tercera, Súnico sostuvo que “creo que aquí hay una versión que no se ajusta a la realidad. El momento en que mi señora trabajó en ese lugar fue cuando yo no ocupaba ningún cargo público. No era ni subsecretario ni parlamentario y las personas tienen el derecho constitucional de trabajar donde lo estimen conveniente”.

Añadió que “la vida privada de mi señora es su vida privada y yo la voy a respetar y la voy a hacer respetar. Mi trabajo como subsecretario es público y estoy dispuesto a recibir todas las críticas y las opiniones sobre eso. Yo tengo la más plena convicción de que nosotros actuamos en el marco de la ley, con transparencia, con los controles adecuados y que lo que le hemos planteado a los pescadores y a las comisiones del parlamento es el mismo lenguaje para todos”.

A renglón seguido, la ex autoridad precisó que “podemos tener diferencias políticas respecto a la implementación o no de una medida, pero eso no implica conflictos de interés de ningún tipo”.

Al ser consultado por una posible relación cercana con la ex cabeza del gremio, Felipe Moncada, contestó que “ni sé dónde vive. Lo conozco porque yo soy de la región, soy de la región pesquera, fui seremi, intendente subrogante y jefe de dirección del Gobierno Regional. Tengo una vida en la ciudad. Evidentemente los conozco, pero no tengo una relación de amistad”.

Apuntó en esta interrogante que “lo desmiento totalmente (…) Seguramente van a aparecer mil minutas, mil correos electrónicos, porque esa es la forma en la cual se gobierna. Se gobierna donde todos los actores entregan opiniones, mandan soluciones. Lo importante son las decisiones que uno toma y yo estoy dispuesto a defender todas las decisiones que hemos tomado. Nos pudimos haber equivocado en una u otra, pudimos haberlo hecho más rápido o más lento, pude haber sido más simpático o menos simpático, pero nosotros hemos actuado híper apegados a la ley, con revisiones permanentes y por lo tanto no tengo nada que esconder en mi gestión como subsecretario”.

Súnico se dio el tiempo de explicar las tres razones por las que decidió renunciar al cargo, pese a asegurar inocencia: “Una, porque no quiero que el gobierno se enrede con este tipo de cosas y creo que es una actitud de lealtad a la presidenta. Ya hay suficientes problemas como para agregar otros. La segunda, aquí se ha visto afectada mi familia y eso para mi tiene un valor muy significativo. Lo tercero es que ya me cansé que cualquiera haga lo que quiera y uno no pueda responder con claridad por las funciones que uno tiene”.

Por su lado, el exsubsecretario manifestó que “con el tiempo uno podría decir efectivamente que ‘claro, no debería haber aceptado el cargo’, pero la verdad es que para mí ha sido un orgullo llevarlo adelante, porque me tocó un período extremadamente difícil, quizás el periodo más difícil de la pesca en nuestra historia. Ha sido un periodo duro y lo hemos sorteado con éxito”.

“Por ahora me voy a concentrar en mi familia, en los próximos días me tocaba vacaciones y voy a seguir la planificación que había hasta antes de mi renuncia. Ya en marzo veremos cuáles van a ser los nuevos rumbos. No voy a abandonar la política ni mucho menos. Tengo tres hijos, de 14, 10 y 6 años y tengo que asegurarme que a ellos les vaya bien, por lo que tendré que desplegar algún tipo de actividad económica a contar de marzo en adelante”, sentenció.