Desde que los incendios forestales se desataron en la zona central del país, las redes sociales han sido soporte de una serie de mensajes que han culpado a mapuches, guerrilleros de las FARC, ciudadanos colombianos y venezolanos, ex miembros de la ETA y empresarios forestales, entre otros grupos, como autores de los siniestros. El caos comunicacional por redes sociales ha alcanzado tal magnitud, que día a día las autoridades han salido a desmentir públicamente las informaciones que han surgido sin tener sustento.

Así, el miércoles 25 de enero la propia Fiscalía Nacional informó en su cuenta de twitter que se descartaba la detención de “mapuches y colombianos”. Al día siguiente, la Policía de Investigaciones hizo un llamado a comprobar la información difundida por whatsapp, y la presidenta Michelle Bachelet difundió el mismo mensaje:

via Giphy

Son mensajes que recuerdan a las cadenas de mail de principios de los 2000. La diferencia es que actualmente contienen mensajes que aparentan ser informativos. A pesar de no ser difundidos por canales oficiales -como las mismas autoridades de Gobierno, medios de comunicación de referencia, instituciones como Bomberos, la Conaf o Carabineros, por ejemplo-, las opciones de copiar, pegar, reenviar o retuitear, están al alcance de solo un par de clicks y a la mano de cualquier ciudadano con acceso a internet y redes sociales.

No solo se queda en una difusión virtual que luego es desmentida, pues también puede ejercer influencias en la opinión pública. El Diccionario de Oxford decretó que este fenómeno, llamado “post verdad” entre comunicadores y académicos de la lengua, es la palabra del año 2016 y la define como un término que: “denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

LA NECESIDAD DE UNA RESPUESTA

Lyuba Yez es periodista y académica en Ética de las Comunicaciones en las universidades Alberto Hurtado y Católica de Chile. A su juicio, el fenómeno se podría explicar por una suerte de ansiedad para encontrar responsabilidades y respuestas al precio que sea: “Es tan caótico lo que está pasando, y es tan caótica la forma de abordarlo y organizarlo para poder informar sobre eso, que el público busca que le den seguridad y certeza de cualquier manera. Entonces, como hay que encontrar responsables, llega una cadena de Whatsapp que dice cualquier barbaridad y uno dice: ‘ah, esto es’“. Agrega que, justamente, en las redes sociales cabe todo tipo de mensajes, desde lo que uno está realizando en vacaciones, hasta que supuestamente alguien habría lanzado paracaídas con bencina.  En la práctica, a quienes comparten la información les da igual no tener antecedentes. El afán es “compartir” con la dinámica de “si esto fuera cierto, sería…”.

“Así se produce esta misma locura en la que hasta los mismos periodistas caemos al darle crédito a cosas que no son reales. Estamos obligados, más que nunca, a chequear una, dos, tres y cuatro veces todo y tener la cabeza más fría”, reflexiona Yez.

Por su parte, la presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, también se inclina por la búsqueda inmediata de respuestas concretas. “Hay una sensación legítima de querer información sobre una catástrofe natural que ha sido de proporciones. Hay una regulación que cuida poco el derecho a la libertad de expresión. ¿A qué me refiero? No a regular contenidos, pero sí ejercicios éticos”, dice, explicando que si todos los medios tuviesen una dinámica  de respeto por la intimidad, la sobre exposición, la victimización o el dolor, “esto irradiaría una cultura en las redes que tuviera similares características”, dice. Así, según Olivares, la ciudadanía sería más cautelosa al momento de replicar información.

LOS MENSAJES

“Lamentablemente existe un foco de incendio en las torres de alta tensión, que comprende desde la comuna de Parral hacia el norte, y nos avisan que en cualquier momento quedaría sin luz todo el área metropolitana. Y nos sugieren que preparemos linternas, cargar celulares, pilas recargables, para artefactos portátiles”. Un mensaje difundido por Whatsapp, supuestamente respaldado por “la 1° compañía de bombero, de metropolitano Sur”, anunciaba un masivo corte de luz. La viralización del mensaje tuvo gran alcance entre los usuarios de redes sociales, por lo que el Ministerio de Energía se vio obligado a aclarar todo: “La información relativa a un corte generalizado de energía eléctrica en el país es absolutamente falsa y no tiene ningún sustento técnico”, informaron mediante un comunicado.

A la cadena de alarma pública por mensajes de contenido falsa, se sumó incluso un miembro del cuerpo de Bomberos de Hualqui, quien desde Twitter y en conversación de Radio Bio Bio acusó que maquinaria proveniente de Arica y Antofagasta fueron detenidas por casi dos horas en entre Talca y Chillán para solo ser fotografiadas con un lienzo de la Onemi. Horas más tarde de hecho  el reclamo, la Onemi y Bomberos de Chile desmintieron lo anterior, añadiendo que se trataba de una detención programada en medio de un viaje largo y tedioso.

Actualmente, también circula una supuesta teoría que vincula los incendios del sur de Chile con Trump y la salida del TPP, tampoco sin confirmar ni falsear aún: