El diputado Hugo Gutiérrez y el exministro de Defensa, Jaime Ravinet, llevan un buen rato agarrándose de las mechas en torno al debate por el ingreso y consumo de copete en naves al interior de la Armada.

En 2016, Gutiérrez acudió a la Contraloría General de la República para indagar en las casi 150 chelas que entraron al submarino Simpson. En ese sentido, el contralor Bermúdez señaló que el asunto es una “falta gravísima”. Luego un dictamen indicó que “la introducción e ingesta de bebidas alcohólicas en unidades o reparticiones de la Armada de Chile no se encuentran prohibidas de manera absoluta, sino que requieren de autorización de la autoridad correspondiente”.

El domingo pasado, Ravinet enfatizó que la jugada de Gutiérrez es “una maniobra de la ultraizquierda para desprestigiar a las Fuerzas Armadas…Ha hecho de su vida un norte para la odiosidad, la que se manifiesta contra las FF.AA. en un revanchismo injustificado”.

Según consigna LUN, el exsecretario de Estado señaló que el caso de las chelas ingresando al submarino “es algo excepcional, obviamente que no lo hacen cuando están en maniobras o misiones determinadas. Para el 18 de septiembre o Año Nuevo me imagino que en LUN también hacen un coctelito, ¿no?”.

Añadió que aquí “es lo mismo. Aplicando el criterio de este señor (Gutiérrez) la próxima vez que venga un presidente extranjero doña Michelle (Bachelet) tendría que brindar con agua mineral. Hay ley seca en las FF.AA., salvo que autorice el comandante. Y si alguien se emborracha es una infracción gravísima, tienen una sanción que va desde 60 días de arresto a darlos de baja de inmediato”.

Por su parte, Gutiérrez precisó que “deben consumir, como todos lo hacen en las FF.AA., en sus casinos en tierra, pagado por ellos mismos. Pero no es posible que en los barcos de guerra, mientras navegan, estén consumiendo alcohol”.

A renglón seguido, recalcó que “cuando un vehículo de Gendarmería traslada presos desde Arica a Santiago, esa misión dura, a lo menos, una semana. Si se está autorizando hoy a la Marina que pueda consumir alcohol mientras cumple su misión, ese privilegio debería extenderse entonces a todas las FF.AA., de orden y seguridad. No creo que en un avión Hércules de la Fach se permita el consumo de alcohol. En un vehículo fiscal no se puede trasladar alcohol”.

Sobre Ravinet, afirmó que nunca había tenido un atado con él, ya que “es un cadáver político, parece que todavía se cree ministro de Defensa, habría que avisarle que ya no lo es”.