Huasito “el tímido” Isla

Si esto fuera un ranking, éste sería el ganador. Por lejos. El año pasado, el Huaso Isla se puso coqueto con Gala Caldirola, una española que se hizo famosa tras aparecer en un reality de Mega.

En el proceso del tira y afloja, Isla sacó toda su galantería y decidió mandarle unos audios por Whatsapp para dar el golpe final, ese que, cómo no, terminaría por conquistarla. Los audios se filtraron. En la grabación se escucha al defensa diciendo: “parece que saliste bastante tímida, eh. Tienes los ojos hermosos, pero estás bastante tímida, amorosa”.

Pero tranquilidad, el seleccionado nacional no se quedó ahí. Como si tanto romanticismo fuera poco, mandó otro audio diciendo: “Yo te dije desde el principio que eras una mujer que tiene unos ojos muy lindos, una cara muy bella y unos labios muy atractivos. Después he sido sincero. Jamás ando proponiendo a alguien que quiero estar de novio o esas cosas. Y bueno, si algún día tú me quieres ver, nos vemos y vemos qué pasa. Pero siempre dije, si nos vemos veámonos solos, porque no eres una mujer como pasó la última vez, que era estar en grupo y todas esas cosas”.
Están pololeando desde octubre pasado.



El chabacano Sánchez

En 2014, Alexis Sánchez se paseaba con su polola, la española Laia Grassi, por todas partes. Parecía una relación seria. La prensa de farándula, ese mismo año, publicó fotos del delantero en sus vacaciones en Disney, EEUU, muy enamorado junto a Grassi.

Meses después, la ex miss Chile Camila Andrade, reveló que en el mismo momento en que Maravilla compartía en Disney con su novia, la joteaba a ella por Whatsapp. “Me hablaba y me preguntaba cómo estaba. Me mandaba fotos. Me contó que estaba allá y yo sabía que andaba con su polola. Cuando se lo pregunté me dijo que paseaba con un sobrino al que invitó. Lo encontré último de chabacano”.




El Arturo y el Gary

“¿Querí vinito?”, le dicen Arturo Vidal y Gary Medel a la modelo colombiana Mónica Jiménez, que por ese entonces trabajaba en el programa Show de Goles, a través de una conversación por videollamada. En las imágenes, que grabó Jiménez, se ve a los seleccionados nacionales sin polera, en una pieza de un hotel de concentración de la selección chilena cuando Claudio Borghi era el DT.

La conversación, en la que Gary buscaba la conquista, comienza a subir de tono. Arturo Vidal es el que más habla. “Mi compare Gary es un pitbull”, le dice Vidal, y la modelo contesta: “sin duda, marica, es un perro. Eso en mi país significa que es un mujeriego, un hijo de las mil…”.

Vidal, de pronto, se pone coqueto, y de forma no muy diplomática le dice: “preséntame una amiga tuya po, del Show de Goles. Hago puros goles de cabeza. Tengo pichula corta pero igual le hago empeño”.



Zamorano sin respiración

Uno de los escándalos más populares de la farándula chilensis. Iván Zamorano, capitán de la selección, tenía todo listo para casarse con Kenita Larraín. De verdad que todo. Hasta los partes de matrimonio.

En ellos, el exgoleador le dedicó a la modelo unas hermosas palabras, dignas de Arjona, que pasarían a la historia: “Te amo mi amor, te amo tanto que cuando estás ausente no encuentro solución para mi respiración. Gracias amor por compartir conmigo el resto de nuestras vidas”.
Finalmente la pareja cancelaría el matrimonio y los partes, inútiles, dormirían empolvados en las casas de los invitados por el resto de sus vidas.



El Varita Valdivia

Angie Alvarado era una pequeña pokemona de 16 años, que se sacaba fotos sexys y las subía a las redes sociales en el 2007. Un día cualquiera, le llega un mensaje por Facebook de un hombre que le asegura ser Jorge Valdivia.

Angie le pidió pruebas para verificar la identidad. Valdivia, casado hace un año con Daniela Aránguiz, no encontró nada mejor que poner la webcam. La conversación se fue calentando a tal punto que el Mago sacó su varita mágica y se empezó a autocomplacer. Siguieron manteniendo contacto por un tiempo.

El problema fue que Angie capturó pantallazos del momento. Un día, la hija de Anita Alvarado le pidió a un vecino que le arreglara el PC. Mientras el computín revisaba se dio cuenta que había una imagen extraña. La abrió y ante la sorpresa decidió guardarla. La imagen terminaría en las manos de Muriel Palma, una modelo rancagüina que no encontró nada mejor que chantajear a Valdivia: le pidió 5 millones de pesos para eliminar la foto. El seleccionado nacional le hizo la transferencia, pero luego estamparía una demanda por chantaje.