Todo Terreno

Muy confiado en ganar la reelección en 2012, el concejal independiente Fernando Astete hizo hervir al pueblo de Yerbas Buenas con un cartel que resumía el espíritu de su campaña: “Un concejal…Todo Terreno”. La imagen con un tractor subiendo por las nalgas de una rubia recostada, emulando las lomas de algún paisaje sureño, convirtió a Astete en el macho campesino más chabacano de todas las campañas que se tenga memoria. Al final le fue como el hoyo y la modelo nunca lo dejó estacionar el tractor.


 

Yes we can

La batalla por la Municipalidad de Maipú se venía muy dura para el ahora exalcalde, Christian Vittori. La investigación por corrupción en su contra en el “Caso Basura” lo tenía prácticamente derrotado, mientras Cathy Barriga arrasaba con su rosado encanto. Fue en ese periodo que a Juan Carlos Vera, candidato a concejal, se le ocurrió la brillante idea de acudir a Barack Obama en un photoshopeo insertado en su propaganda. Pero ni siquiera el expresidente de gringolandia pudo sacarle la basura de encima a Vittori. Ninguno de los dos ganó.


 

En pelotas

Aunque a José Manuel Palacios lo demandaron por votar a favor de un plan regulador que benefició económicamente a su familia, el concejal UDI logró ascender a la alcaldía de La Reina. No fue fácil: tuvo que empelotarse frente a las cámaras para demostrar que no escondía nada, bajo el coqueto slogan “conóceme más”. Dicen en el municipio que aunque le recuerdan que ya ganó, sigue sin vestirse en espera de que alguien acepte su invitación.


 

Game Of Thrones

“Arte, espacio y respeeeeto…”, cantaba con voz gutural el músico Eduardo Topelberg, en el recordado jingle rockero que le valió una silla en el Concejo Municipal de Ñuñoa en 2012. Pero aspiraba a más: se lanzó como candidato a alcalde en 2016 con el objetivo de ascender al trono municipal. Su campaña lo mostraba vestido de cuero y pieles, sosteniendo una gran espada como un personaje de la exitosa serie “Game Of Thrones”. Pero no tuvo el mismo arrastre en las últimas elecciones al sillón edilicio, perdiendo las primarias por paliza en un duelo con Helia Molina.


 

El progresista

El exconcejal y candidato a alcalde por Chillán Viejo, Rodolfo Gazmuri, lo dio todo en el polémico lanzamiento de su campaña. Cuando aparecieron cuatro cheerleaders con su nombre escrito en las nalgas, le llovieron las críticas y hasta el Sernam acusó de sexista la “estrategia” del candidato del Partido Progresista. Tuvo que salir al paso del escándalo, asegurando que todas eran mayores de edad: “Se fijaron en el poto no más. De sexista no le encuentro nada, pero como estamos en un país conservador y yo soy progresista (…) la juventud mientras ande con ropa no hace nada malo”, declaró. Aunque la campaña hizo mucho ruido, su candidatura pasó sin pena ni gloria.


Descuento en gas

El empresario ferretero del PPD, Fernando Sarria, sacó apenas 265 votos y no pudo ser concejal por Quilicura. Pese a una calculada estrategia de marketing, en la que regalaba bonos de descuento de mil pesos para comprar gas, su campaña no logró explotar y calentó menos que la foto en bikini de Paty Maldonado. Tras ser denunciado por comprar votos tuvo que pedir disculpas, argumentando que la genial idea fue de un amigo dueño de una empresa repartidora de combustible.


Chipaneitor

Daniel Chipana es el primer concejal aymara que asume en la historia de Chile. En su camino a la reelección en Arica contó con la ayuda de Fulvio Rossi, quien gestionó dineros desde SQM para su campaña. El concejal, fanático de la saga de Terminator, cuenta como creó su nueva identidad a prueba de balas: “Como estoy metido en muchas cosas, duermo poco y siempre ando trabajando, mis amigos decían: este huevón no es humano, es una máquina. Eso me dio la idea”. Así, Chipanita pasó a ser Chipaneitor, apodo con el que todo Arica lo conoce y que asegura lo perseguirá toda la vida.


 

Obreros con antecedentes
Cristobal Lira fue exgerente de la supermercadista D&S y también subsecretario de Prevención del Delito en el gobierno de Piñera. Tan embalado estaba con su cruzada por la moral y las buenas costumbres, que se lanzó como concejal por Lo Barnechea con draconiano plan antidelincuencia. Pese a ser criticado por el fuerte clasismo de sus medidas, que buscaban pedir papel de antecedentes a los obreros de la construcción que trabajaban en la comuna. “Están muy cerca de los vecinos, es muy intimidante y observan la vida de la casa vecina. Entonces hay que estar seguros que esas personas que trabajan día a día no tienen una causa penal pendiente”, se justificó.