“Spaniards’ lack of sleep isn’t a cultural thing – they’re in the wrong time zone”, lo que traducido al castellano sería algo así como que “la falta de sueño de los españoles no es una cosa cultural, sino que están en la zona horaria incorrecta”, es como titula Paul Kelley, investigador honorífico del Instituto Neurocientífico del Sueño de la Universidad de Oxford, un artículo que escribió para The Guardian sobre los hábitos de los españoles, texto masivamente comentado en el viejo continente.

El académico basa su argumento en ciertas variables para referir la baja natalidad en la península ibérica. Habla de 11 horas de trabajo por día, 53 minutos menos de sueño que en el resto de Europa, aletargamiento y el posterior cansancio que hace disminuir la frecuencia sexual. Como ejemplo, cita los millones de personas que se pegan al televisor y se amanecen viendo el programa MasterChef Junior.

“¿Quién puede tener hijos con una crisis de ocho años o con una tasa de desempleo juvenil del 50%?”, opina un lector que firma como Timbellina. “No es la falta de sueño, sino la falta de dinero”, comenta otro, recoge el diario El País.

Sobre el argumento de la extensa jornada laboral, que implica un total de 55 horas a la semana, un forista comenta que “los españoles se pasan el día cotilleando y fumando a la entrada de los edificios donde supuestamente trabajan”.

“Descansos de cuatro horas a mediodía. La pausa de comer se extiende cuatro horas”, completa otro.

Para Kelley, experto en temas del sueño, la solución sería retrasar el uso horario y homologarlo con el que tiene Reino Unido.

Según recuerda El País, a España, por su ubicación, le corresponde tener la misma hora que el Reino Unido, pero en 1942, en plena II Guerra Mundial, Franco decidió que estaría encuadrada en el huso horario de Europa central, esto por simpatía a la Alemania de Hitler.

Otro lector que le mete pimienta al debate alude a los españoles como “los más vagos de Europa con excepción de los griegos”.

“La famosa siesta es solo para el fin de semana o las vacaciones”, le corrige otra persona.