Hasta la pizarra de la academia llegó el debate por la rutina que presentó en Viña “Chiqui” Aguayo, a quien se le cuestionó por exceso de garabatos y alusiones al pene y la vagina en su presentación.

“La vara con que se mide a Chiqui Aguayo es totalmente machista”, advierte el investigador del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Felipe Cussen

Cussen, doctor en humanidades y autor de artículos sobre temas asociados a la cultura popular, opina que “lo que a la gente le irrita no es lo que ella dice, sino que lo diga una mujer. Que se hable de genitales, sexo o sustancias corporales choca solo porque lo está diciendo una mujer”.

“Otro punto que irrita a algunas personas” -agrega- “es que, además, se refiera a cosas mucho más específicas de la cotidianeidad femenina. Hablar de la depilación los complica, porque es un espacio de intimidad de la mujer, y eso hace que algunos machos se sientan excluidos de su lugar”.

“La mayor parte de los chistes de la Chiqui Aguayo eran sobre ella misma. Ella se exponía como objeto de burla de manera irónica”, por lo que “si a alguien le pareció ordinario u ofensivo, hay que considerar que ella misma se está aplicando esos chistes”, apunta.

“Antes que sea un problema sobre el uso de garabatos, el problema es si una mujer puede pararse a contar chistes. Es algo que estuvo limitado durante un tiempo y lo de Natalia Valdebenito significó una apertura en ese sentido”, complementa.

Para sintetizar, afirma que “cuando alguien se sube a la Quinta Vergara, debiera ser juzgado por su trabajo, pero, claramente, lo que vemos acá es una minimización de la labor de lo que se está haciendo arriba del escenario, un ninguneo”.

“La obertura de Violeta Parra me pareció mucho más ofensiva que cualquier garabato de la Chiqui Aguayo. Fue como una especie de vulgarizar su cancionero, haciendo un pegoteo de canciones que no se entendía, y minimizaron la figura de Isabel Parra. Eso ha sido, hasta ahora, lo que más me ha ofendido del Festival”, reprochó.