La Comandancia General del Ejército Sirio anunció este jueves la toma de la ciudad monumental de Palmira, que estaba en manos de los combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI), para lo que se contó con el respaldo de la aviación rusa.

“Unidades de nuestras Fuerzas Armadas en cooperación con nuestros aliados han recuperado la ciudad de Tadmur (Palmira, en árabe) y las áreas que la rodean, tras una serie de operaciones militares exitosas”, aseguró el Ejército en un comunicado, según la agencia oficial siria SANA.

En la nota se indica que los combatientes contaron con el apoyo de la aviación rusa y siria.

El Ejército calificó la expulsión de los yihadistas de las históricas ruinas -consideradas patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)- como un “duro revés para la organización terrorista Dáesh (acrónimo árabe del EI) que ha comenzado su retroceso y su colapso”.

La reconquista de la urbe se logró poco después de que el Ejército tomara la ciudadela medieval que se encuentra en un monte desde el que se dominan las ruinas grecorromanas y desde donde se divisa gran parte de la localidad, que estaba bajo el control de los yihadistas.

El EI se retiró hoy de la mayor parte de Palmira y, en su huida, colocó minas y bombas en numerosos puntos de la población, de acuerdo con informaciones del Observatorio Sirio de Derechos Humanos y de la agencia oficial.

Los artificieros del Ejército peinan la zona para tratar de desactivar los explosivos, mientras las unidades militares progresan lentamente para evitar bajas, señala SANA.

El grupo terrorista conquistó Palmira en mayo de 2015 y fue expulsado ocho meses después por los soldados sirios, pero volvió a recuperar el control de la antigua ciudad grecorromana el pasado diciembre.

Durante su dominio, los yihadistas dinamitaron los templos de Bel y Bal Shamín, el frente escénico del teatro romano, el tetrapilón, el arco del triunfo y numerosas estatuas del museo de la ciudad, acciones que la UNESCO tildó de “crímenes de guerra”.

Palmira fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes de la época y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el desierto del centro de Siria.