La derecha proclama a Piñera como candidato a la Presidencia de la República. ¿Qué me parece? Un desatino total. Lo mismo diría si la izquierda proclamara a Lagos, ¿cómo es posible la cegatón de ambos sectores de insistir en hombres que ya estuvieron ejerciendo el poder en la primera magistratura? Una cosa cierta, ambos “señores políticos” son rancios, son latigudos, son lateros, son repetitivos, son añejos ¿Para qué se quieren repetir el plato? No lo entiendo. De veras no comprendo cómo la Cecilia Morel no ha sido capaz de decirle a su marido: Viejo a descansar, disfrutemos de la vida, ya los cabros están grandes, retirémonos al tercer tiempo a pasarla bien. Tenemos platita, démonos unos gustitos. Ya somos abuelos, llevemos a los nietos a los juegos de Disney, la Amalia está tan bonita. Y en el caso de la otra señora, muy simple: Ricardo, ya córtala no demos espectáculo. A decir verdad, ambos sectores, izquierda y derecha en un contexto en que ambos están absolutamente desacreditados deben dar paso a la mujer chilena, la derecha debería proclamar a la Jacqueline van Rysselberghe y la izquierda a la Carolina Goic. Algunos me dirán cómo se le ocurre don Bruno, si una mujer ha dejado la tremenda cagada en La Moneda y ahora usted viene con tamaña idea: Por lo mismo. La Coca o la Caro deberían llegar a La Moneda a lavar la loza, a limpiar el piso a la usanza antigua con un chancho, a estilar la ropa en el patio de los naranjos, a no bajar el moño frente a la adversidad porque hay corte en trámite, a pegar el buen coscacho al atrevido, a darle rienda suelta a la sensibilidad de la mujer. Sí, a redimir a la jefa de hogar, a esa que sabe que en casa manda calzón y no calzoncillo. A La Moneda tiene que llegar una verdadera mujer de izquierda o de derecha, qué importa, pero en ningún caso un grandulón inmaduro; o un papanatas que no sabe hacer una buena carbonada. Lo que importa hoy en Chile es un hogar bien hecho, bien constituido, sé que la Goic da seguridades en ese sentido, es una demócrata cristiana de pura cepa, la Coca una penquista de corazón con mucha conciencia social. Otro me dirá: ¿No le tinca Guillier? Yo respondería: Qué te pasa mierda crees que vengo de las chacras. Ese jetón fundido se quiere pasar de listo, no ha visto usted el video en que defiende la institucionalidad de las Isapres, no a una diciendo métanse a ésta, no el metiche descarado las defiende a todas, y ahora me viene con la chiva hedionda de querer cuestionar el sistema. Ni a misa con ese boludo. Y usted don Bruno, un hombre de mundo ¿a quién prefiere? ¿La asistente social o la siquiatra? No se corra por la tangente, pues. A mí me agradan las dos, yo saldría a un carrete fino con la Coca o con la Caro, de hecho me haría muy feliz si una de ellas me designara ayudante de cámara para aconsejarla en los momentos difíciles o en las angustias propias del cargo (Bruno ayúdame con la corazonada). Me tira más la Coca, que apechugó con esa visita a Punta Peuco luchando por el derecho de agonizar como la gente, fue muy valiente ahí la Coca, mostró cojones y se lo mandó a guardar a varios pusilánimes del sector. Y la Carolina me hace recordar la bondad de don Bernardo Leighton. Lo concreto, se necesita una mujer hecha y derecha en La Moneda que arregle el panizo, desde luego parto de la base que mis candidatas designarán a puras chiquillas en los ministerios, cabras que no jodan la cachimba, que efectivamente saquen de apuros a los más necesitados y que no tengan la soberbia de tirar el mantel de la mesa por una idiotez, confío, pese a todo, en la prudencia de la mujer chilena. Oiga don Bruno, pero se me anduvo sacando los pillos ¿por la de Chiguayante o de Punta Arenas? Ya catete, te lo digo conmovido de veras: Yo siempre desde la más tierna infancia he votado por CHILE.