El reconocido youtuber chileno, Germán Garmendia, relató el acoso heavy que ha sufrido desde hace más de 5 años por parte de fanáticos que lo han espiado, subido sus murallas, e incluso que se han metido hasta el living de su casa sin permiso.

A través de un video publicado en YouTube, el hombre detrás de “Hola Soy Germán”, explicó que producto de la fama que ha adquirido ya no puede vivir tranquilo ni en su propia casa, ya que a toda hora golpean su puerta, tocan su timbre y se meten a su domicilio.

El hecho le ha significado cambiarse de casa en más de 20 oportunidades.

Añadió que no se atrevió a contar antes su insostenible situación, por el medio que sentía de no ser entendido por sus fanáticos y que fuera catalogado como “quebrado”, malagradecido o sin cariño o respeto hacia sus seguidores.

En ese sentido recalcó que le gusta sacarse fotos con sus fanáticos cuando es de forma casual por la calle: “me encanta. Es una sensación de que te entregan cariño. Mucha gente ni siquiera te conoce frente a frente y te entregan cariño (…) Me llena de vida todos los días”.

Agregó que pese a todo, ya “se me hace ya imposible vivir en mi casa (…) Me siento (como) en un zoológico. Constantemente la gente viene, golpea la puerta… es raro decir ‘golpean la puerta’, porque no golpean siempre la puerta”.

A renglón seguido detalló que “esto se repitió una y otra vez en cada lugar al que me iba. Cada vez que ustedes veían un video y yo cambiaba de fondo, era exactamente lo mismo (…) Yo con el tiempo empecé a no abrir la puerta, porque no le podía abrir la puerta a 50, 100 personas todos los días, es humanamente imposible (…) No hay forma de explicar eso que no suene como un malagradecido”.

Sobre el episodio en que un grupo de seguidores ingresó hasta el living de su casa, precisó que a su hermano chico se le quedó la puerta abierta por un minuto, instante que fue aprovechado por sus fanáticos.

“Estaba con mi hermano. A mi hermano se le quedó la puerta abierta, y yo estaba bajando de mi cama, estás en tu casa, estás en ropa interior, y bajas y ves a personas dentro de tu casa, dentro de tu living, sentados en tu sillón. Y estaban ahí dentro y yo no sabía cómo reaccionar”.

Añadió que “estaban dentro de mi casa y me decían ‘Germán, una foto’. Y yo como que ‘estás dentro de mi casa, sin permiso, es muy similar a robar eso’ (…) Me tomé una foto, no les dije (que estaba mal) porque no parecían entender. Y eso es cuando te da impotencia. Estaban dentro mi casa porque se habían metido sin que nadie los viera, y tomaron la foto y se fueron como ‘ah, vale gracias’. Yo estaba esperando el ‘hey perdón por entrar a tu casa, perdón por asustarte porque cualquier persona normal no encuentra extraños en su casa’. Y no, nada. No pensaron que lo que estaban haciendo estaba mal“.

Alli, dijo, “entendí que no podía contarles a las demás personas eso, porque todos me iban a decir ‘ah no, estás exagerando’ o ‘oh qué malagradecido’“.

Revisa el video completo de su relato, a continuación: