Luego de la columna escrita en El Mercurio, junto con Eduardo Silva de la U. Alberto Hurtado, el rector de la UDP ahonda en sus cuestionamientos a la gratuidad en entrevista con La Segunda. De entrada, advierte que “la línea que divide a las universidades selectivas, complejas y de calidad de aquellas que no lo son o que todavía están en curso de serlo, no pasa por el año 1981”.

En ese sentido, plantea que en la medida que las políticas gubernamentales siguen ocupando dicho criterio “se está cometiendo un error severo, incomprensible”.

Argumenta que “tanto cuando se atiende a los niveles de selectividad que poseen, los niveles de investigación que realizan, los niveles de rendición de cuentas que ejercitan, la heterogeneidad socioeconómica de sus estudiantes, se concluye que hay universidades creadas luego de 1981 que son mejores -bajo todos estos respectos- que las creadas antes de esa fecha y otras que son, desde luego, peores”.

De acuerdo a ello se pregunta entonces si es que acaso no se debe considerar “ese conjunto de indicadores a la hora de decidir cómo tratar a las universidades en vez de atender al tosco prejuicio de su fecha de creación”.

Admite que ha habido reuniones con el gobierno donde han planteado este punto, pero se queja de que el gobierno parece haber renunciado a un examen imparcial del problema.

Para Peña lo que se debe hacer entonces es “alentar racionalmente este debate, es ver de qué forma las instituciones que hoy integran el sistema pueden ser orientadas hacia la producción de bienes públicos; y de qué manera las más selectivas pueden hacerse cada vez más diversas sin lesionar su calidad. Hoy, de pronto, da la impresión de que la gratitud ha enceguecido a las autoridades”.