El Parlamento de Taiwán ha prohibido esta semana que se coma carne de gatos y perros en toda la isla, una medida que ha sorprendido a muchos ya que ese consumo es muy minoritario y lo más habitual es que muchas familias gasten grandes cantidades de dinero y tiempo en el cuidado de sus mascotas.

Los menús con carne de estos animales son prácticamente inexistentes en la isla, mientras que sí hay miles de tiendas para mascotas que venden lujosas comidas y vestimentas para ellas.

“Nunca pensé que hubiese gente dispuesta a comerse a nuestros animales domésticos”, comentó a Efe Bai Rui-shi, un estudiante universitario del Nuevo Taipei que no puede vivir sin su gato.

En las calles de Taipei, un buen número de personas aseguraron que en Taiwán no hay restaurante alguno en el que se sirva carne de perro y, aunque reconocen que en tiempos pasados sí pudo haberlos, jamás se ha comido gato en la isla.

“Mi abuelo cazaba perros y le gustaba comer esa carne, pero de gatos nunca he oído, y me parece que la costumbre de comer perro es más bien del sur”, subrayó Noa Liu, una diseñadora de Taipei.

Extranjeros que llevan mucho tiempo viviendo en Taiwán sí recuerdan que la carne de perro, a la que en mandarín se le suele llamar “xiangrou” (“carne fragante”), era muy común hasta la década de los 80, sobre todo en invierno, porque según la tradición médica china daba calor corporal.

“Quizá en Taipei no se vea ahora abiertamente, pero en pueblos y ciudades más pequeñas es muy posible que aún exista, al menos en los callejones, porque tiene una base popular”, dijo a Efe un empresario español que reside en la isla desde hace 50 años.

Sea como sea, Taiwán se ha convertido en el primer país asiático en prohibir comer carne de gato y perro, y no sólo venderla o sacrificar a esos animales, gracias a una enmienda legal recientemente aprobada por el Legislativo isleño.

La enmienda prohíbe la venta y el consumo de carne de estos animales, así como cualquier tipo de producto que las contenga, y su violación se castiga con multas de entre 50.000 y 250.000 dólares taiwaneses (entre 1.646 y 8.230 dólares) así como con la publicación de la foto del infractor.

Organismos internacionales como la Humane Society International (HSI) han aplaudido la medida como “un paso monumental para poner fin al comercio de carne de perro en Taiwán” y como un mensaje a otros lugares de la región donde aún se consume esta carne, como China, las dos Coreas, India o Indonesia.

En Corea del Sur, según HSI, se consumen unos 2,5 millones de perros al año y en toda Asia el número alcanza los 30 millones.

En la isla mucha gente en la calle considera “aborrecible” el abuso de los animales y el consumo de carne de mascotas, y se asombran mucho de que en España y otros países se consuma el conejo, que en Taiwán es también considerado únicamente una mascota.

“Me parece horrible que coman conejos, para mi es algo impensable”, dijo Elaine Tsai, mientras lleva su perro a una clínica veterinaria en Taipei.

Políticos isleños señalan que varios casos recientes de abusos de animales denunciados en las redes sociales han sido claves para impulsar esta ley.

Entre esos casos destacan recientes imágenes de maltratos a perros por parte de militares de la isla, y la denuncia de un restaurante en la ciudad de Kaohsiung (sur) que servía carne de perro, aunque la ofertaba como cordero.

“El caso de Kaohsiung muestra con claridad que esta enmienda de ley es necesaria”, dijo el viceministro de Agricultura, Huang Jin-cheng, tras su aprobación parlamentaria.

No todos, sin embargo, están tan contentos con la prohibición, entre ellos algunos emigrantes del sureste asiático o gente mayor que opina que es una locura prohibir la carne de perro, una comida tradicional, y no la de cerdo o ternera.

“Este tipo de medidas no funcionan porque no son realistas”, señaló a Efe un anciano apellidado Liao, que se confesó comedor de carne de perro.