“Historias de taxistas y mujeres debe haber por cientos, pero la que le voy a contar es personal y tiene su preguntita, jefe. Pasa que hace tres meses que acarreo a una dama separada, sub 60, a un casino de juego fuera de la capital”.

Así comienza uno de los tantos relatos publicados por el diario La Cuarta en su tradicional sección de la Ventanita Sentimental.
En dicho escrito, el autor pide consejos respecto a su situación media cafiche y consulta si debe o no seguir con el leseo hot que lo tiene casi dando un buen pie para su casa.

“Ella, que es rica por delante y por detrás, sale emperifollada de su casa, la acarreo y me deja esperando mientras gana o pierde en las salas de juego. Al salir me paga la carrera más propinas, que al final le cuestan hasta medio palo”, detalló sobre su caso.

Añadió que “hace unos días salió feliz, me pagó, me dio la propina y me hizo llevarla a un motel de la carretera. ¿Adivine para qué? Le cuento que es una diosa, potente de carnes y me sirvió a piacere. Inolvidable”.

“Después de ese encuentro, me pide que la pase a buscar, nos vamos al telmo y me da propinas como si le ganara a la ruleta. Es medio cafichosa la cosa, ¿no? Pero gracias a ella estoy por dar el pie para mi depa. ¿Sigo o paro?”, cerró.

Al respecto, el Doctor Cariño le contestó que “dado que usted no es casado ni tiene hijos y la dama es separada y sin atados de ninguna especie, menos de plata, entiendo que se está sacando el empacho con usted”.

Precisó que “no habiendo amor en la relación, sino que puro exprimirle el néctar de su virilidad, lo mejor es que sigan jugando al teto, gozando y goteándole monedas para lograr el tan ansiado sueño de la casa propia, aunque no sé si digna”.

“Un consejo, galán: duerma harto, descanse y aliméntese bien para hacerle una buena bajada de bandera a la dama y le lluevan no sólo propinas”, sentenció.