Citando al padre del pensamiento político, Nicolás Maquiavelo, quien sostiene que “el fin justifica los medios” en el camino de salvar la vida de la patria, el medio español “El Confidencial” asevera que el técnico del Sevilla y ex de la selección chilena, Jorge Sampaoli, urde un plan para dejar el club andaluz. De hecho, dice que aunque lo niega, ya zanjó con la AFA su arribo a Ezeiza.

Apunta el medio que el Sevilla no le cortará la cabeza al casildense, esto a pesar de que “los movimientos y la actitud del argentino lo están pidiendo a gritos”.

“El Sevilla se ha percatado de la jugada maquiavélica del ex seleccionador chileno y tiene muy altas sus defensas. No entrará en el trapo ni pisará una piel de plátano despidiendo al técnico. No ahora”, se lee textualmente en la publicación.

Explica El Confidencial que el escenario para Sampaoli es el siguiente si quiere presentar su dimisión: ahora y hasta el 24 de mayo, fecha del final de la Liga, si el argentino decide volar unilateralmente deberá abonar al Sevilla 8 millones de euros. Si el uno de junio lo hiciera, esa cláusula bajaría hasta 1,5 millones de euros. El uno de julio se incrementaría hasta los 3 millones. Y el uno de agosto subiría a 6″.

Se infiere, y así lo deja ver la publicación, que Sampaoli buscaría su salida precisamente durante el periodo de tiempo en que la cláusula es más baja.

A pesar de la carga financiera de la AFA, que aún le debe plata al tata Martino y debe indemnizar a Edgardo Bauza, las negociaciones con Sampaoli estarían ya cerradas y sólo restaría detalles, para lo cual ya viajó a España Fernando Baredes, el abogado del DT que ya se reunió con la AFA.

En ese contexto, como para graficar la jugada de Sampaoli, recoge El Confidencial que “la semana pasada adelantó el DT su rueda de prensa semanal para asegurar que, en vísperas de un partido, “no me reúno ni con mi hermano”. Esto a sabiendas de que unas horas más tarde, Baredes, hombre de su máxima confianza, cerraba el trato con la AFA”. Capaz que más del alguien recordó las escenas finales de El Padrino, cuando Michael Corleone asiste a la iglesia a acompañar el bautizo de su sobrino, mientras sus secuaces cerraban otro tipo de tratos con las familias enemigas.