En medio de la lluvia de críticas que recibió el gobierno y la organización por el desorden del Censo de este miércoles, el ciudadano Óscar Salas compartió en Facebook una reflexión respecto a las culpas en esta materia, post que fue ampliamente viralizado por las distintas redes sociales.

A continuación su comentario íntegro:

“A las 22 hrs sonó el timbre y era la censista. Una veinteañera de pelo rosado, falda ídem y bototos negros. Nos pide disculpas por la hora mientras nos cuenta que cuando leyó en Facebook que faltaba gente en la comuna salió de su casa a ofrecerse, tipo seis de la tarde. Resulta que de 120 inscritos originalmente, llegaron solo 20.

Si alguien anda hablando que el censo fue penca, que la organización es mala y que el gobierno aquí y allá, sepa que tiene merecida una patada en la raja. Porque aunque nadie duda que la crisis de las instituciones está instalada, esto nos recuerda que la vida en comunidad también lo está.

Que no solo es el gobierno el penca, sino también la gente, y sobre todo la gente. Que ya no les importa nada lo que pase con el resto y que puede irse todo a la mierda si la culpa es de otro. Que tener deberes y cumplir compromisos ya no significa nada si lo único que vale es la apariencia.

Finalmente, en medio de todo este apocalipsis civil tienen que aparecer los outsiders, los marginados, los ninguneados. La gente de pelo rosado, tatuajes, sin título, ingreso estable ni valor comercial. La chica de bototos. La que pide disculpas por la hora cuando lo que hace es salvar el día.

Al menos, gracias a ella, mi esperanza es mayor que mi vergüenza”.