Richard Gere, uno de los últimos galanes clásicos que ha dado el cine estadounidense, cambia radicalmente de imagen en “Norman”, la nueva película del cineasta israelí Joseph Cedar en la que da vida a un embaucador sin ego ni fortuna que trata de abrirse camino en los laberintos del poder.

Bajo el título “Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer”, esta película que se estrenó el viernes en Estados Unidos presenta un reparto muy sólido liderado por Gere y en el que también aparecen Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg, Steve Buscemi, Hank Azaria y Lior Ashkenazi.

Con la original y elegante puesta en escena de Cedar, que dirigió “Footnote” (2011), “Norman” se centra en las andanzas, entre cómicas y patéticas, de un empresario (Richard Gere) que emplea todas las tretas y mentiras imaginables para agasajar a los poderosos.

Años después de comprarle un par de zapatos a un político israelí, éste se convierte en primer ministro de su país y entonces Norman intentará aprovechar su momento en las esferas más privilegiadas de la sociedad.

Alejado de la fama y los focos de atención de Hollywood, el protagonista de “Pretty Woman” (1990) recibió, junto a Joseph Cedar, a Efe en un hotel de Los Ángeles y aprovechó una conversación previa con el director acerca del mar y su fauna para introducir con ingenio e ironía sus primeras reflexiones sobre la cinta.

“Esta es la entrevista número mil y todavía estoy intentando saber quién es Norman. Es como un percebe en el fondo de un barco (…). No va a destruir el barco, no quiere hacer un agujero en el barco: quiere estar en el viaje”, apuntó Gere con aire misterioso.

“Y es también como uno de esos peces piloto que van junto a las ballenas o tiburones, que se quedan con los restos que dejan los peces gordos y que encuentra protección junto a ellos”, añadió.

En el mismo plano entre surrealista y metafórico, Gere aseguró que Norman no “está interesado” en ser una ballena o un tiburón, es decir, una persona importante o poderosa, sino que lo que pretende es estar “asociado” o “pertenecer” a los círculos de decisión sin estar totalmente incrustado en ellos.

“Una de las cosas más interesantes que hicimos en esta película es poner a Norman en situaciones en las que otro tipo de personaje quizá se habría abierto paso a codazos hasta el centro (del poder), pero él no quiere”, señaló el intérprete.

En este sentido, Gere diferenció la voluntad de Norman de la “energía dominante”, “estúpida” y controladora del presidente de EE.UU., Donald Trump, con quien el actor se ha mostrado siempre muy crítico ante los medios de comunicación.

Entonces, ¿hay en “Norman” una reflexión, más o menos evidente, acerca de los entresijos de la política actual?

“Norman no trata de tener su propio poder: trata de estar lo suficientemente cerca del poder de otro para sobrevivir”, contrapuso el realizador Joseph Cedar.

“Él sabe que nunca será poderoso por sí mismo”, añadió el cineasta, mientras que Gere concluyó que Norman no tiene las cualidades para estar en lo más alto y, sin embargo, parece asumir sus carencias aproximándose a la gente más carismática.