En medio de la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, el funcionario del gobierno de Pyongyang, Alejandro Cao de Benós, único delegado del país asiático en occidente, habla del alcance de esta situación que algunos ya imaginan podría devenir en un enfrentamiento bélico de esos que terminan con hongos y olas gigantes que destruyen todo a su paso.

“Contra Corea del Norte no cumplirán ninguna amenaza, gracias precisamente a nuestra capacidad de disuasión nuclear”, aclara al principio, respondiendo en seco respecto de los mensajes del gobierno de Trump respecto de poner a prueba la paciencia.

Según Cao de Benós, Estados Unidos tiene claro que ellos, a diferencia de Siria o Libia, no tolerarán un solo misil, pues “eso desembocaría una guerra nuclear y no sólo perdería Estados Unidos, sino Corea y todo el mundo. No creo que vayan a atreverse a atacar”.

Consultado sobre el reciente mensaje en el diario del del Partido de los Trabajadores que decía que “en caso de que lancemos un superpoderoso ataque preventivo, este inmediatamente y por completo borrará no solo las fuerzas de invasión de los imperialistas de EE.UU. en Corea del Sur y en zonas aledañas, sino que también reducirá el territorio continental estadounidense a cenizas”, responde que “Corea nunca va a golpear primero. Nunca lo ha hecho. Ni ha invadido o amenazado a otras naciones. Corea solo quiere vivir en paz. En ningún caso vamos a ser los primeros en atacar”.

Ahora, sí admite que su país tiene el potencial nuclear si es que ha sido fuese necesario. “Temer por la seguridad de Corea del Norte significaría el fin del mundo tal y como lo conocemos. Las bombas termonucleares tienen cien veces la potencia de las bombas que arrasaron Hiroshima o Nagasaki, y bastan 4 de ellas para cambiar este planeta para siempre. Y cualquier ataque a Corea del Norte tendría como respuesta el uso de armas termonucleares”.

De todos, opina que lo del gobierno de Trump es puro humo y que en algún momento cesará. “En el caso de Trump, el 95% es política interna. Está clarísimo que su aceptación ciudadana cae en picado, que es una persona que genera mucho malestar y muchos problemas internos en su país; y todo esto le ha obligado a cambiar de rumbo en su política exterior, que un principio iba a estar en un segundo plano y a ser menos invasiva”.