Algo así como ante un confesor es como se pronuncia el senador independiente, Alejandro Guillier, en entrevista con el diario El País de España donde habla de su candidatura presidencial, seguramente impensada en el Chile de los 90′ o incluso en el de una década atrás. “Chile, como todos los países, está viviendo cambios aceleradísimos y las élites no se han percatado a tiempo”, responde como para explicar como una persona con sus características irrumpe como carta del bloque que ha gobernado el país en cinco de los seis periodos posteriores a la dictadura.

Guillier afirma que a él no lo ven contaminado “con la corrupción política ni desgastado por las prácticas cupulares”. “Políticos antiguos que no están tocados por la corrupción, como Lagos, pertenecen a un Estado que ya pasó. La sociedad comienza a buscar otros liderazgos en los medios de comunicación, que ve todos los días. Yo trabajé desde 1991 en televisión y todos los días me veían al despertar”, recuerda.

También se da tiempo para aclarar ciertos puntos, dudas que surgen en torno a su candidatura. “Nunca he sido antipolítico. En torno a mí hay muchos fantasmas. La gente me identifica como una persona de centroizquierda. Pero empezaron a decir que Guillier no tiene programa, es populista. Todo eso caló, me ha causado daño. Sobre todo el fuego amigo. Hay sectores que sienten que si yo gano viene un recambio generacional, donde muchos de estos personajes que han copado la política chilena por 40 o 50 años van quedando fuera. Los populistas proponen cosas irrealizables, ninguna de las cosas que yo he dicho lo son. Son perfectamente lógicas y están en la línea de las reformas que la OCDE le recomendó a Chile”.

Sobre el favoritismo de Piñera, quien lo supera en las encuestas, dice que “es un castigo a que hemos tenido dificultades en la gestión del Gobierno de [Michelle] Bachelet. Chile es un país de centroizquierda, pero le gustan los cambios moderados, graduales, no quiere cambios bruscos”.

En ese sentido, se reconoce como un moderado. “Soy una persona de provincia, no pertenezco a la élite de la sociedad chilena. Sin buscarlo me encontré como candidato por la falta de liderazgo dentro de la clase política tradicional. La gente te percibe como un chileno más, que ha conocido el desempleo, las lagunas previsionales, que no siempre llegó a fin de mes tranquilamente. Las sociedades recelan de las élites, buscan alguien similar”.