Una de las mejores llamadas al Rumpy de las que se tiene registro es la que relata una mujer de 60 años, quien agarró el teléfono pocos días atrás para narrar su experiencia. Todo acontece cuando, tras salidas previas, él intenta penetrarla. Ahí ella se da cuenta de que el tipo tiene un miembro del tamaño del dedo meñique. Acá parte de la historia.

“Resulta, Rumpy que, tú la mano la abres y el primer dedo chiquito, ese era el porte de la cosa, no me dio besos, abrazos, nada, sino que me tomó, me acostó… el pene de él era chiquito, chiquitito. ¿Sabes tú que yo no noté que me puso algo ahí? Me suelta así, le digo, oye, ¿qué pasa? Gánate para acá, ¿Qué tiene? ¿No hay erección? ¿No puedes? Me dice ‘no, es que el mío es chiquito. Me paro de la cama, me envuelvo en la toalla, ohhh, una cagá chiquita”.