Hace rato que los torneos de fútbol chilenos son malos. Ni siquiera tienen un buen nivel, como se ha estado diciendo en algunas partes. Al contrario, es malísimo. Una cosa es que esté siendo emocionante por la cantidad de equipos que pueden ser campeón y otra es que esos equipos sean buenos. La competencia ha sido pésima. Los punteros sólo han cometido menos errores que los otros, pero no se salvan. Actualmente no hay ningún club que sea una máquina en la cancha o que marque tendencia, ni siquiera Colo Colo o Universidad de Chile.

Hay varios factores que se deben analizar. De partida tenemos un torneo corto de 15 fechas que en ningún otro lado del mundo se realiza. Con tan pocos partidos, los equipos no alcanzan ni a ponerse nerviosos. No es posible que se salga campeón con tan pocos juegos en el cuerpo. Estos campeonatos no tienen sentido, con el tiempo ya han ido dejando de ser relevantes en el medio nacional. Al menos con los play off la competencia era más dura. Se lograba construir una instancia de tensión en que todos nos quedábamos metidos viendo los partidos.

Los clubes han tenido gran parte de la culpa por los malos campeonatos. Ellos aprueban o desaprueban el tipo de torneo y pareciera que no les importa mucho. Se han enfocado demasiado en el negocio de traspaso de jugadores que les otorga dinero, pero se les ha olvidado rendir en la cancha. Sólo se van por la plata que la televisión les deja a fin de mes y tampoco lo retribuyen aportando a sus comunidades, porque ya dejaron de entender el rol social. Tampoco he visto inversión en las juveniles, son pocos los que lo hacen y eso traerá problemas a futuro.

Ni siquiera traen jugadores buenos. En vez de sacar cadetes, traen jugadores del extranjero porque les sale más barato. Un juvenil sale caro porque es un proceso de varios años que implica entrenamientos, canchas, alimentación, entrenadores, traslado y varias otras cosas que a los clubes no les interesa pagar. Traerse un argentino sin mucho renombre y no tan bueno claramente es más rentable. Allá levantas una piedra y sale un jugador. Y si a eso le sumamos el nivel mediocre del fútbol chileno, seguimos viendo estos campeonatos malos, de los peores que he visto en el último tiempo. Los equipos han tenido varias posibilidades de escaparse arriba en la tabla y todos se las han farreado, no es que esté peleado porque sean buenos.

Los que van al estadio saben que el nivel está muy por debajo del resto de torneos sudamericanos. Los jugadores son malos, nadie logra destacar y así, no somos más que eso. A veces uno se puede encontrar con partidos como el del Colo con Everton que recién pasó, que fue increíble, pero no es lo habitual. Nuestro fútbol está lleno de errores, de partidos lentos, con poca intensidad, con equipos sin intenciones y que son el reflejo de nuestros clubes y de los jugadores que lo conforman. Si nuestros clubes son mediocres, los jugadores que lleguen se acomodarán a esa mediocridad y el entorno se termina contagiando.

Esto nos pasa la cuenta cuando los equipos chilenos salen a jugar afuera. Cuesta un mundo que clasifiquen a la Libertadores o a la Sudamericana y cuando están, pocas veces pasan a segunda ronda. Lo último relevante fue la Sudamericana de la U hace unos años, pero fue una excepción. Los equipos brasileños o argentinos a veces juegan mal, pero siempre pasan y se mantienen arriba, nosotros para la casa altiro. Eso demuestra que estamos pocos acostumbrados a jugar bajo presión real y en nivel internacional. Además, si los argentinos juegan mal, los hinchas o la prensa los hacen tiras a críticas. Si pierden se les va el mundo encima. Acá no, todo lo contrario, a nadie le importa si los equipos nacionales pierden porque no hay mayor interés.

Si un jugador chileno comete un error o el club está jugando mal, nadie dice nada, fomentando esa mediocridad que ya existe. Pueden ir al mall sin ningún reproche y nadie les dirá nada, al igual como la FIFA no le dijo nada a Messi y le terminó quitando la sanción por los insultos al árbitro. Respecto a eso, ya ni llama la atención que la FIFA siga así. Se habló mucho que iba a cambiar, que ahora sería trasparente y todo eso, pero con esto ya nos damos cuenta que sigue siendo igual. Para ellos hay ciertos jugadores que son intocables y entre esos está Messi. Todos vimos lo que pasó, no hay otra interpretación. Pero como es el mejor jugador del mundo no puede quedar fuera del mundial, con esa sensación me quedo. Leo es auspiciado por Adidas y Adidas es el principal sponsor del mundial, entonces da para pensar que lo quieren cuidar por sobre otros y alguien actuó por debajo, algo impresentable por donde se le mire. Igual ya no me sorprende. El fútbol se ha ido empapando de ese tipo de actos que no tienen nada que ver con el deporte. Messi dentro de todo no es sucio en la cancha, pero esta vez los poderes malignos de los que mandan lo superaron.

Nosotros por ahora sólo esperemos hacer una buena Copa Confederaciones y un buen mundial. No nos preocupemos del resto, porque a diferencia del torneo, en la selección si hay jugadores extraordinariamente buenos con una intención clara de salir a ganar. Si miramos a la selección y al torneo vemos dos polos muy opuestos. Lo que se ha construido con el paso de los años en la selección chilena es de esperar que siga por mucho tiempo más, por el bien del deporte chileno, pero yo lo veo difícil por lo malo de nuestro campeonato. Ni si quiera hay nombres para rescatar y armar una buena selección. Lamentablemente no se ve una equipo de recambio y siento que nos va a pasar lo mismo que cuando se retiraron Zamorano y Salas, entraremos en una pequeña crisis futbolera. Lo más probable es que volvamos a ser como antes, un equipo que peleaba con Perú, Paraguay o Ecuador el último puesto para el mundial.

Lo que Bielsa hizo en su momento fue como un puntapié inicial para todo lo que siguió después y que ahora se mantiene con Pizzi, pero que no se ha traspasado al torneo. Lo único que noto diferente es que ahora los jóvenes saben lo que es ganar y de a poco han ido cambiando esa mentalidad perdedora por una ganadora, con la que podemos vencer a Argentina o a Uruguay, pero hay que partir implementándola en nuestro fútbol local primero o, si no, no se llega a ningún lado.