Hace 34 años, el escritor y periodista argentino, Martín Caparrós, entrevistó en Buenos Aires a Juan Rulfo. Este martes Rulfo cumpliría 100 años y, a modo de homenaje, Caparrós recuerda algunas pasajes de aquella conversación en un artículo que publica The New York Times.

“Discúlpeme una vez más por molestarlo. ¿No le gusta nada todo esto, no?” le consulta Caparrós al iniciar el diálogo. “No, es muy odioso”, responde el mexicano.

“Ya le han hecho tantas entrevistas… Debe tener todas las respuestas estereotipadas”, le requiere el argentino, ante lo que Rulfo contesta “no, al contrario; me sé las preguntas, pero las respuestas no. Cada vez tengo menos respuestas”.

Después se meten en algunos temas. Como Dios. Entonces, el auto del “Llano en llamas” y “Pedro Páramo” dice que sí, pero pone sus dudas en la iglesia, pues sostiene que “ha perdido mucho en todas partes, debido a su… bueno, en realidad, lo perdieron cuando se quitó el ritual latino, que era una especie de rito mágico, que atraía a la gente”.

En algunos pasajes de la conversación hablan de la muerte, las pistolas, México, la derecha, la izquierda. Borge, incluso, a propósito de esa disputa dialéctica.

Luego, Caparrós le pregunta acerca de que si “¿La literatura tiene alguna posibilidad de transformar la realidad?” “Sí, hay una transformación de la realidad, si no, no es literatura…”, afirma. “La literatura es ficción, y si deja de ser ficción, deja de ser literatura”, sostiene.

Sobre la literatura, Rulfo defiende que los sustantivos son la médula y que por tanto, los adjetivos a veces estorban. “Yo soy enemigo de los adjetivos”, dice.

De todos modos, Caparrós le pide que él mismo se describa con tres adjetivos. “Un… un pobre diablo”, dice.