El diputado del PS y presidente de la Cámara, Fidel Espinoza, envió una carta respuesta por la misiva de la comisión de patrimonio de la tienda, en la que Jorge Jorratt, Verónica Montellano, Oscar Guillermo Garretón y Edmundo Dupré, hablan de “histeria”, “declaraciones balbuceantes, desinformadas y hasta oportunistas” de algunos socialistas y defienden la obra: “Sólo el delirio, la cultura del twitter irreflexivo e impune, puede condenar que alguien maneje bien su dinero y para ello lo haga en el mundo que es, en las posibilidades serias que existen”, dicen.

“Defender a rajatabla todo el abanico de inversiones como si fuera un incuestionable dogma de fe, es tan irresponsable como dar la espalda al mundo post Guerra Fría”, apunta Espinoza. El parlamentario prosigue y afirma que: “no balbuceo ni me amparo en la cultura de Twitter -como han sostenido con una soberbia inusitada los miembros de la comisión patrimonial- para insistir en que me parece un error no haber puesto límites a la Comisión Patrimonial en el ejercicio de sus funciones, específicamente para realizar inversiones en empresas cuestionables vinculadas a la dictadura militar”.

Espinoza también le dice a los firmantes que “optaron por mejorar el patrimonio material sin medir que con sus actos estaban dañando el patrimonio más importante de nuestra colectividad, cual es el estar lo más alejado posible de cualquier institución ligada a la dictadura militar. Dictadura que por cierto, les recuerdo a los ‘conspicuos compañeros economistas del PS’ , persiguió descarnadamente a nuestros compañeros, los asesinó, los hizo desparecer, los exilió, los torturó con los vejámenes más atroces que la historia de nuestro país haya conocido”.

Por eso es que subraya que el asunto no es lega, sino que más bien ético.

“Es esto lo que, a mi juicio, nos ha hecho caer en una inconsecuencia ideológica que con justa razón se nos achaca. En consecuencia, lo lógico es pedir disculpas a los militantes y la opinión pública en general. Y esa misiva, escrita con arrogancia, soberbia y desde el Olimpo, en ninguna línea se acerca siquiera a esos preceptos. Cuando no hay una mínima autocrítica y fundamos la defensa en solo descalificar a los demás, es porque simplemente no entendemos nada del momento político que estamos viviendo hoy, en donde los estándares de los partidos no solo se miden por cifras, sino por convicciones y actuaciones”, cierra.