¿Cómo está? Ni por Twitter se ha aparecido estos días.
Estaba fuera de Chile y han sido días bien agitados. Sabía que mi partido sacaría una declaración pública y que la Comisión Patrimonio también se defendería, por eso guardé silencio.

¿Sabía de las inversiones del partido Socialista?
Sabía teníamos un sistema de inversiones autónomo que fue hecho en beneficio de nosotros. El partido decidió no vender los bienes que habíamos recuperado luego de años de violencia en dictadura y los puso todos en un fondo, precisamente para invertirlos y tener asegurado un buen funcionamiento del PS.

¿Sabía cuales eran las empresas donde se hacían las inversiones?
No, no las conocía. Mire, de este tema se ha pontificado mucho, pero la mayor parte de estas inversiones, casi todas en realidad, eran bonos. Estos bonos tienen una renta fija, por lo tanto que a la empresa le vaya bien, regular o mal, no afecta en lo más mínimo las ganancias.

¿Pero sabía que una de las empresas era SQM?
No tenía idea. Pero acá no hay acciones, hablamos de comprar bonos hipotecarios colocados por SQM en el mercado de bonos, donde cualquiera compra. No existe un conflicto de interés.

Pero más allá de la forma en que funcionan los bonos en el mercado, el 2015 usted fue duro con los aportes de SQM a parlamentarios. De hecho aseguró que le parecía “una mala cosa invertir en una empresa ligada a un pasado que les costó caro”.
Pero lo que se hizo acá fue invertir en instrumentos de renta fija, que no están sujetos a cómo le va a la empresa. Ahora claro, el partido podría haber tenido una normativa más limitadora. Puede ser.

¿Eso es un mea culpa? Porque si bien recién en el 2014 Soquimich se vio involucrada en financiamiento irregular a la política, siempre ha sido la empresa del yerno de Pinochet.
Por cierto, pero acá no se favoreció a la empresa en lo más mínimo, si no solo al partido. Al margen de eso, estoy de acuerdo que es bueno vetar algunas empresas si eso deja más tranquilo a los militantes o a la gente. Pero llamar la atención de la ciudadanía nunca fue el propósito del reportaje de Megavisión, solo tenía intenciones de inventar un escándalo.

¿Cree que lo inventaron?
Sí, venían a jugar al empate. Piñera tiene no sé cuántos miles de millones de dólares invertidos en acciones y se intenta hacer un equivalente a las decenas de miles de dólares del partido Socialista. Estas son las cosas habituales que se hacen con nosotros y debemos estar más precavidos y preparados.

Pero si el escándalo se inventó, ¿entonces comprar bonos de SQM no fue un error?
No, no digo que no haya sido un error. Pero es totalmente legal. Yo creo que podría corregirse en el futuro, está bien, pero no voy a ser yo quien tire una piedra contra mis compañeros que trabajaron en eso.

¿Qué le parece la forma en que el partido Socialista ha respondido?
Bien, pero varios salieron a esconderse sin saber de quién. Mi partido es el más transparente del país. Acá no hay una gran investigación ni descubrieron una cosa tremenda.

Pero al menos con SQM ni usted, El Pánzer, sabía.
No, pero perdón, una cosa es que la información esté disponible y otra cosa es que alguien la lea. La gran diferencia con los muchachines de la UDI que andan haciendo denuncias, es que ellos hacían cosas ilegales, además de inmorales. Entonces no tienen derecho a tirarnos ninguna piedra, de hecho, la UDI no tiene derecho de decirnos absolutamente nada.

¿Le pareció bien la defensa que hizo Elizalde?
Sí, pero también me gustó la que hizo el grupo financiero.

Elizalde se hizo el leso igual.
Bueno, yo tengo entendido que todos los presidentes del partido saben o deberían saber lo que está pasando. No lo critico, porque todos tenían confianza que los compañeros hacían un muy buen trabajo. El único fin que se esperaba era la independencia económica del partido Socialista, en vez de andar en las esquinas pidiendo plata a los empresarios contra una factura.

Karina Delfino cuando estalló el caso de Fulvio Rossi con SQM dijo que hacer negocios con ellos era contrario a la ética socialista.
Sí, es un problema ético. En este caso, a mi juicio, es discutible por el tipo de instrumento que se trataba.

¿Cree posible que existan repercursiones en las bases del partido?
No, no creo. Seguramente muchos se sintieron heridos, pero este no es un partido de avalancha. Nuestra militancia es sólida y responsable. Ahora, Megavisión de seguro encontrará a uno que se vaya y lo transformará en escándalo. O El Mercurio, típico. Ellos van a defender al favorito de los empresarios.

Pero también en los principios del partido está la lucha contra el capitalismo.
Si fuese así, yo como ministro de Relaciones Exteriores, no podría haberme relacionado con el pulpo del imperialismo y generalmente, tuve buenas relaciones con el gobierno de Estados Unidos. Esos son elementos retóricos. Nosotros vivimos en una sociedad capitalista. Esa es la realidad. Por lo tanto, el que quiera invertir, tiene que ir al mercado. A menos que tenga alguna motivación altruista y quiera regalar la plata. A este grupo se le encargó invertir la plata del partido Socialista y no se quedaron con ni un peso. No voy a condenar a mis compañeros.

¿Le dan rabia las críticas que han hecho los involucrados en financiamiento irregular a la política?
Sí, me da rabia la hipocresía. A Piñera se le pasó la mano, es el malabarista de los dos sombreros.

¿Por qué?
Porque él se fue a comprar una empresa peruana cuando estábamos en litigio con Perú, ¡Por Dios! todo tiene un límite.

¿Es un patudo?
Sí, una gran patudez de su parte, por decirlo de manera civilizada.

EL PRINCIPIO DEL FIN

¿Cómo evalúa la crisis en la Nueva Mayoría?
Yo creo que la Nueva Mayoría en cuanto alianza estratégica, ya no existe. Está claro que se han elegido caminos distintos.

Duraron poco.
Yo hubiera querido y todavía tengo la esperanza, que podamos conversar. Fundamentalmente sobre el apoyo en segunda vuelta y las elecciones parlamentarias. Espero podamos salvar algo del programa. La Nueva Mayoría debía partir siendo una alianza electoral, como partió la alianza de los partidos por el NO, para convertirse en una alianza estratégica, como después fue la Concertación. Está claro que eso ya no ocurrió. Tal vez fue demasiado ambicioso que la Nueva Mayoría incluyera partidos que nunca habían estado juntos y que incluso, habían sido antagonistas ideológicos por más de 50 años. Una lástima.

¿Cuál fue el error?
No fue una alianza suficientemente madurada y estudiada, si no basada en un fenómeno carismático. Todos querían estar con Bachelet. Ahora hay que fortalecer las fuerzas del socialismo democrático. Nosotros tenemos tres partidos que pertenecen a la Internacional Socialista: el PS, el PPD y el Partido Radical. Ojalá vinculemos más al PC porque ya no son el partido marxista-leninista de otros tiempos. Quiero que ofrezcamos un programa y ser una alternativa: La nueva alternativa del socialismo chileno.

¿Qué implica esa nueva alternativa socialista?
Programáticamente, los socialistas debemos modificar cómo se gestiona la economía, poniendo lo público en el centro. Un Estado capaz de conducir la economía y generar los estímulos suficientes para que el país desarrolle nuevas fuentes productivas. También hay que combatir el monopolio y mejorar la inversión en ciencia y tecnología. En lo social, es necesaria una reforma educacional para lograr la gratuidad total. Por último, una reforma constitucional que establezca importantes factores de democratización.

¿Este nuevo proceso estaría liderado por el PS?
No, debe ser un proyecto colectivo. Pero también tenemos que llegar al centro. La DC no es el único representante del centro político, pero sí el principal. Debemos esforzarnos porque funcione esta nueva alianza de centro izquierda que el país necesita. La negociación programática debe continuar, porque es la única forma de impedir la regresión en el país y permitir un gobierno de cambio democrático.

Sin la Democracia Cristiana en el pacto. ¿El PS se mueve hacia la izquierda?
Todo lo contrario, la nueva alianza de centro-izquierda debe aglutinar a la mayoría del país. Un intento de volver a los tres tercios no es lo que el país quiere hoy en día.

¿Fue la caída de Lagos la que desencadenó el quiebre de la Nueva Mayoría?
Sin duda impactó. En el PPD habían designado a Ricardo Lagos como su candidato y en la DC, había muchos que les gustaba esa opción. Pero yo creo que la idea de llevar candidato propio en la DC estaba instalada hace tiempo. Y los que defendían esa idea, vieron facilitada su tarea cuando fueron cayendo los palitroques y quedaron solo dos candidatos posibles para las primarias en la Nueva Mayoría. Eso fue suficiente.

Cuando bajó su precandidatura presidencial dijo que no compartía la opinión del PS de no hacer primarias. ¿Sigue manteniendo su opinión?
Sí, absolutamente. Los partidos no tienen que guiarse por lo que dice la Cadem. Hay que actuar respecto a principios. Nosotros siempre hemos llevado nuestro candidato. Por qué no lo hicimos esta vez, yo todavía no entiendo ni entenderé.

El PS le dio la espalda a Lagos.
Cuando se decidió no hacer una consulta ciudadana y que el Comité Central votó por el candidato en secreto, se la jugaron entre Lagos y Guillier. Por lo tanto, ambos sabían las reglas del juego. A veces se gana, y otras se pierde. De todas formas, me parece injusta la forma en que fue tratado el presidente Lagos en su campaña. Por eso me pareció bien que el domingo pasado Alejandro dijera que Lagos era el principal personaje de la transición democrática.

¿La caída de Lagos implica el fin de su generación?
No creo que sea un tema generacional.

Pero los pasan mandando para la casa. Incluso su compañero de partido, Luis Maira dijo que eran tiempos de mirar desde la galería.

No me molesta, pero yo no pienso irme a ningún lado. No me siento tocado. Mientras no se dicte una norma constitucional que pasados los 70 uno no puede participar en política, sigue siendo posible. Tenemos senadores de más de 80 años y hacen un estupendo trabajo.

FACTOR GUILLIER Y SÁNCHEZ

A principios de abril anunció en La Segunda que votaría por Alejandro Guillier. ¿Sigue creyendo que él es el indicado para gobernar la nueva coalición de centro izquierda?
Yo creo que sí, pero al mismo tiempo sé que hay gente que no está contenta con algunas declaraciones que ha hecho. Espero que podamos colaborar con él. Es un hombre relativamente nuevo en la política y eso implica mucha conexión con la ciudadanía.

Alejandro Guillier sigue insistiendo en su independencia de los partidos cada vez que puede.
Sí, pero incluso los candidatos de la Concertación, no siendo independientes, proclamaban el suprapartidismo en sus elecciones. Frei, Aylwin, nombraron los ministros que le parecieron a ellos. Pero como dijo Carlos Peña, sin partidos la democracia no funciona. Nadie ha inventado una forma en que funcione. No nos vamos a poner de acuerdo por Twitter.

Uno ve la Alianza preparando sus primarias para la televisión o la foto de los líderes del Frente Amplio llevando cajas enormes de firmas al Servel y da la impresión que la Nueva Mayoría se quedó dormida en los laureles.
A eso me refería cuando decía que a nosotros nos convenía una primaria. Imagínate, cómo es posible que en el mismo año de la elección, exista un proceso político de dos meses en los que el Partido Socialista ni siquiera está presente. No está haciendo nada. Yo podría decir lo mismo del PC o el PPD, pero eso es cuestión de ellos. ¿Como es posible que no ocurra eso?

¿Cómo explica esa pasividad?
Como un grave error. El Congreso del partido decidió ir con candidato propio a las primarias del 2 de julio, pero ese acuerdo fue anulado por el Comité Central. Ese día se retrocedió. Ese fue nuestro gran error político. Pero bueno los errores se pagan después.

Beatriz Sánchez está cada vez más cerca de Guillier, quizás ahora sí despierten.
¿Quién?

Beatriz Sánchez, la candidata del Frente Amplio.
Ahh, sí. Yo la conocí junto con Alejandro Guillier, en la radio y TV. Es una periodista bien puntuda, me hacía preguntas bien fuertes, agudas, pero más opinión de ella no tengo.

¿Le parece una buena candidata?
No voy a votar por ella, así que no me parece justo opinar. Pero me parece una mujer inteligente.

El Frente Amplio también ha posicionado bien su candidatura, ya alcanza el 9% de las preferencias.

Ellos lanzaron su candidatura y con eso aglutinan a un sector en la izquierda que siempre ha existido. Creo que es un sector más pequeño, pero el riesgo que siempre existe es que nos quedemos dormidos. De todas formas, no somos adversarios. Tenemos nuestro candidato y tenemos que trabajar por él con entusiasmo.

No son adversarios, pero el Frente Amplio siempre dispara hacia su generación.
Sí, es una pena. Es tradición de la izquierda que el surgimiento de movimientos nuevos vaya acompañado de una descalificación contra quienes estuvieron antes. En el Frente Amplio son herederos de la izquierda social demócrata y es una buena cosa, porque a los grupos que yo pertenecí cuando era joven, como el Mapu, eran bastante más radicales. Yo no creo que el Frente Amplio esté por terminar con el sistema. Creo que exageran sus críticas, tienen una cierta convicción que son dueños de la verdad. El otro día leí una columna de Boric en el The Clinic al respecto y me pareció muy bien. La recojo. Pero he notado una cierta agresividad de parte de ellos que me parece absurda.

¿Y en una eventual segunda vuelta podrían juntar fuerzas?
No me he puesto en el caso de segunda vuelta que no sea entre Piñera y Guillier. El resto son fantasías que al piñerismo le interesan mucho.

¿Ya decidió su candidatura senatorial?
Estoy en eso, he manifestado mi disposición por Atacama y se han planteado otras también, pero depende de mi partido. Ya hemos cometido demasiados errores yendo cada uno por su lado. Por estos días eso sí, no he querido ir a Atacama porque no quiero que la gente vea un aprovechamiento político.

Como Piñera.
Usted lo dijo, no yo.

¿Muy desubicado que haya ido a Chañaral?
Entiendo que ni estuvo para el aluvión del 2015. De todos modos, creo que la campaña de Piñera está muy bien diseñada. Crearon una fundación al día siguiente de dejar el poder, que la preside el ex ministro de Interior y forman parte la mayoría de sus ministros. Consiguieron poner a la principal asesora económica de Piñera en el Banco Central y han ido colocando más gente en distintos lugares. Están generando todas las condiciones. Desordenar al frente opositor es parte de ese juego.