Ya se dijo, “Las Urracas” fue el centro neurálgico de farandulandia desde fines de los 90 hasta la fecha. Hasta que esta mañana quedó hecha cenizas.

Habituales fueron futbolistas, modelos, zorrones, viejos verdes, y algún cristiano que llegaba hasta esa zona de Vitacura para mover los huesos un rato al ritmo de la canciones del momento. Dentro de esa fauna, Kenita Larraín y Adriana Barrientos, además del jugador de póker, Arturo Longton, eran rostros de moda y demodé.

“Es espantoso, me acabo de enterar. Es un lugar que tiene muchos recuerdos, mis celebraciones de muchos cumpleaños fueron en el restaurante de Las Urracas. Imagino que se puede reconstruir”, dice la blonda, devenida ahora en experta en numerología, recoge La Segunda.

Barrientos, por su parte, exclama que “¡ay, qué terrible!”, y que era un lugar súper entretenido. “Yo lo pasé estupendo y es una lástima que se haya quemado. El miércoles estuve ahí con un montón de gente de la farándula”.

A diferencias de las exmodelos, Longton dice que para él tampoco es para tanto, pues no daba con el target. “Nunca fue tan importante para mí, porque nunca fui tan contemporáneo de Las Urracas, tan viejo no soy”.