La Corte Suprema exigió hoy “por segunda vez en menos de tres meses” a Gendarmería que respete los derechos humanos básicos de las personas transexuales, tras la denuncia de nuevos abusos contra reclusas del Centro Penal Penitenciario de Antofagasta.

La votación de los jueces a favor de las internas fue unánime, rechazando la apelación presentada por Gendarmería, quienes argumentaban que las medidas dictaminadas por la Corte de Antofagasta eran “ilegales y contrarias a las obligaciones de la institución”.

Los tribunales en primera instancia ordenaron a los guardias a tratar a las personas trans por su nombre y sexo social, además de garantizar que en los procedimientos de seguridad este grupo humano fuese revisado por personal femenino y resguardando su privacidad, medidas que fueron ratificadas por la Corte Suprema.

“Resulta alarmante que luego de humillar y golpear a las personas trans, Gendarmería apele a los fallos en un grosero intento por validar la discriminación y abusos basados en la identidad de género. Gendarmería está dando un triste espectáculo que resulta incomprensible”, afirmó Rolando Jimenez dirigente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).

El Movilh denunció el pasado febrero las agresiones sufridas por María Lopéz, Susana Orellana y Camila Palma en las dependencias de la prisión por parte de funcionarios del centro de reclusión que alberga en su mayoría a hombres.

Las reclusas fueron sometidas a “revisiones corporales denigrantes por parte del personal de Gendarmería, ya que fueron obligadas a desnudarse en presencia de personal de Gendarmería de sexo masculino”.

“Fueron golpeadas, fueron expuestas a mostrar sus senos y sometidas a una revisión de su ano, obligándolas a usar sus nombres de hombre y no los nombres sociales que tiene cada una”, detalló el texto judicial.

El dictamen del Tribunal Supremo obliga al personal en custodias de la prisión a que en el régimen interno cotidiano trate a las personas trans según el “nombre que usen conforme a su identidad de género” y que en los procedimientos de seguridad sean revisadas por personal femenino”.

Además, se establece que el protocolo de revisión personal cotidiana, para todos los internos cualquiera sea su género, consiste en un procedimiento “visual y táctil superficial”, al menos que se sospeche posesión de un “elemento prohibido”.

Este caso es uno los seis abusos propinados por gendarmes en el último año contra personas lesbianas, gays, bisexuales o transexuales, todos los cuales fueron confirmados por distintos tribunales en el país.

El proyecto de Ley de Identidad de Género se discute en el Parlamento desde su ingreso en el 2013. El pasado de 3 mayo finalizó la discusión en la Comisión de Derechos Humanos del Senado y se encuentra a la espera de su ingreso a la sala de la corporación para ser votado.